ACUERDOS DE UNIDAD EN LA DIVERSIDAD


Todos los caucanos hemos sufrido los equívocos del conflicto, han sido tantas las tragedias que han dejado dolorosas huellas, alterando nuestro entorno social: asesinatos, tomas a las vías públicas, invasiones, hurtos, extorsiones, secuestros, atentados terroristas, retenciones a la fuerza pública; hechos que generaron el desarraigo de las nuevas generaciones después de tantas tragedias que enlutaron laboriosas familias caucanas.
¿De qué le sirve al Cauca su diversidad, si tenemos una situación vergonzante de rezago, desempleo y pobreza de difícil solución por la falta de voluntad política de nuestra dirigencia?
Paradójicamente, nuestros problemas se originan en la principal riqueza, la diversidad, generando conflictos étnicos frente a la tenencia de tierras, emergencias ambientales por su uso, pobreza y limitantes a la producción agropecuaria. Los inconvenientes que surgen por la tierra parten de la concepción de su función. Para los campesinos la tierra constituye un recurso explotable, para los indígenas cumple una función ancestral dentro de su cultura, medio de sustento y espacio para ejercer su autoridad, es decir, un territorio.
La utilización de las riquezas del Cauca están comprometidas por cinco factores: 1. Presencia de actores armados y delincuencia organizada, 2. Concentración de la propiedad, 3. Concepción del uso de la tierra según identidad étnica, 4. Conflicto por el modo de explotación y 5. La presión social por el desempleo y la pobreza.
El terrorismo ha averiado puentes en la vía Panamericana, la subversión confluye con bandas criminales, delincuencia común, pandillas juveniles. Somos de los departamentos que más registran homicidios al año. Según datos del sistema de información del Programa Especializado del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), a diciembre de 2014, aportamos más del 2% en el índice de reclutamiento forzado de niños y adolescentes a la guerrilla.
No necesitamos agudizar nuestra diferencias, ni dividir étnicamente nuestro ya fraccionado territorio, Después de ser en el siglo XIX el departamento más grande e influyente del país, hoy somos un territorio desmembrado e inviable, con una clase dirigente caduca, mediocre y desgastada que requiere su retiro forzado para dar espacios a las nuevas ideas de región. No necesitamos dividir el departamento sino lograr acuerdos sobre lo fundamental y construir entre todos proyectos de región integradores e incluyentes, con una política agraria que resuelva la tensa problemática sobre la tenencia de la tierra, el derecho a la propiedad, a la libre empresa, tendientes a resolver las discrepancias entre indígenas, afrodescendientes, campesinos y a fomentar la inversión privada.
Las consecuencias del conflicto indican que mientras los demás departamentos del país progresan, el Cauca involuciona. En la década del sesenta, el sector agropecuario participaba con el 30% en la economía local, hoy no supera el 8%, y lamentablemente por carecer de un proyecto de región, coherente, incluyente y participativo, no hemos podido resolver un conflicto social, que nos volvió inoperantes y nada competitivos en el contexto económico nacional e internacional.



