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Viernes, 2 de octubre de 2026
miércoles 9 septiembre, 2009 a las 7:33 am

COLEGAS COMENTARISTAS

Reinel Gutiérrez

Por este tiempo nuevamente surge la tensión y la expectativa por la selección de Fútbol de Colombia que participa en las eliminatorias para el próximo mundial de fútbol.

Nuestro país sufrido por tantos acontecimientos negativos, espera al menos un triunfo en los partidos para llegar al evento máximo del balompié, como un aliciente o alivio ante tantos hechos de violencia, desesperanza y angustia que el diario vivir trae consigo.

Sentarse frente al televisor o detenerse a escuchar la narración radial es una de las ocupaciones de cientos de seguidores del fútbol colombiano, que siempre vibran cuando hay un gol en contra de otro país, que a pesar de ser hermano, siempre hay satisfacción al ganarle, pero ese es el deporte.

Esta clasificación ha resultado bastante angustiosa, pues ha tenido altibajos, algunos irónicamente dicen que mas descensos que ascensos, pero allí va, ojalá con buena suerte, pues la patria colombiana muestra en su práctica deportiva, el desorden que también hay en la política, la economía, el gobierno, el trabajo, la educación y la salud.

Nuestros futbolistas habitualmente vienen de estratos donde hay mucha violencia, drogadicción, explotación laboral y sexual, bombardeos y desplazamiento, por lo tanto su rendimiento no es óptimo, y talvez no se les pueda exigir más de lo que dan.

Pero el tema central de este enfoque tiene que ver es con la angustia que transmiten los colegas comentaristas, que hacen palpitar el corazón de la afición mucho más de lo necesario, o sudar sin estar en la cancha manejando el balón.

Parece ilógico e innecesario lo que ellos dicen en la radio o la televisión cuando se juegan los partidos, pues comienzan a decir qué hay que hacer, quien debe ir por la derecha, como manejar el medio campo, las fallas en la defensa.

El público termina entendiendo que los señores del micrófono debieran ser más técnicos de futbol que comentaristas del mismo, y que la audiencia no tiene porque recibir el regaño de ellos cuando los partidos no se juegan bien. Frecuentemente estos señores están llamando la atención enfáticamente a éste o el otro jugador, a cambio de ir personalmente a decirle cómo tiene que jugar, o lo que tiene que corregir.

Los oyentes y televidentes lo que necesitan es una orientación sobre lo que están viendo u oyendo, pero no la andanada que reciben, que nunca la oye el técnico del equipo ni los jugadores.

Esta es una crítica sana, para que en el futuro se pueda disfrutar mejor el fútbol colombiano, narrado por gente dinámica y positiva.

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