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Lunes, 5 de octubre de 2026

«MIENTRAS LLUEVE»…

leopoldo
Bulevar
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano
leopoldo
http://www.revistaarcadia.com/impresa/especial-arcadia-100/articulo/arcadia-100-la-casa-grande-alvaro-cepeda-samudio/35049

La cortina está a media ventana. Afuera está lloviznando aún. La tarde está a más de tres cuartos del día. Los edificios altos miran por encima a la ciudad. Los más bajos se sientan a conversar con sus vecinos. La charla es taciturna. Nadie quiere hablar. Porque el agua ha tornado el día algo sombrío. Todo el día había estado la ciudad brillante, como el país, en día de Premio Nobel.

No todos los días el presidente de un país recibe un reconocimiento cuando más se necesita el apoyo del mundo. Todos los países nos estaban mirando de reojo y no lo creían. Había una llamita que se alzaba y quería convertirse en llamarada. La paz estaba dando unos pasos quedos, vacilantes y alrededor los vecinos y los del Oriente y desde los fiordos fríos nos miraban expectantes.

Pero hoy llueve sobre Cali y tal vez por sobre Colombia porque tenemos de vecino al tornado Matthews que azota a Florida y Miami, a Haití y Cuba. Ha habido vientos fuertes y miradas frías con la noticia del día. Así como han llovido felicitaciones desde la madrugada cuando amaneció en Colombia. Porque la noticia ya había nacido y caminaba por el mundo como un gigante con bandera blanca. Habemus Premium Nobel en la tierra que nunca pudo visitar Colón. Apenas le tocó llamarse Colombia.

Esta es una Tierra de Promisión como la llamó José Eustasio Rivera. Más tarde la llamó Casa Grande Cepeda Samudio o Balandú Mejía Vallejo, luego Macondo, lugar de milagros, ascensiones, de gitanos, de incendios fatuos, de nevados, de dos mares, de varias selvas, de muchos ríos, de millones de flores y aves, por donde corre y saca la lengua del agua el Magdalena y se le recuesta al lado el Cauca grande.

Casi no se nota ya que estaba lloviendo como cortando el aire con el viento. La tarde se ha aquietado como vaca que espera que el dueño la manee para ordeñarla. Se empiezan a cerrar las cortinas. Se me ocurre que podíamos imaginar que estamos en el campo y que los perros aúllan llamando a sus amos y que las estrellas piden turno para salir a mirar para abajo. Todo el mundo nos está mirando. Ya casi se duerme el día en que Colombia se ganó un Premio Nobel, después de ganar 1 a 0 a Paraguay en el Defensores del Chaco.

Los pechos están henchidos porque renació la esperanza en el hombre. No puede ser violento por siempre ni vidriar los ojos con rencor y envidia. Debe quedar un lugar en el cuerpo del ser humano donde habite la limpieza, la santidad, las ganas de vivir, el perdón y que se pueda dar la mano mirando a los ojos y caminar por la calle como por el patio de la casa, cogidos de la mano los padres con los hijos, el novio con la novia.

Ya viene oscureciendo, el sol se está apagando. El resplandor que iluminó la mañana volverá el día de mañana y toda la semana y alcanzará, ojalá, para muchos años.

05-10-16                                5:38 p.m.

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