Quince años después
Y con el cuento del brindis he pensado que diré en el momento en que todas las miradas y la atención se concentran en el padre, lo he analizado y no le encuentro ni principio ni fin, aunque me inclino por pedirle perdón y ya verán por qué; nos debe disculpar por el planeta que le estamos heredando con capa de ozono destrozada, cambio climático por el efecto invernadero, quizás alcance a perdonar el egoísmo y el consumismo que le heredamos prestándole más importancia que a la solidaridad y a la camaradería, a la vanidad y el egoísmo antes que a la hermandad publicitada por Jesucristo.
Al mirarla y “corregir” sus excesos de indisciplina o falta de sencillez, trato de recordar que son el reflejo de lo que ven y oyen, que su crecimiento esta influenciado por los medios de comunicación que mienten descaradamente y todo por el pago de la pauta publicitaria; le exijo que tenga pertenencia e identidad con su patria: la de más de cincuenta años de guerra ininterrumpida, la sin oportunidades de empleo, la de la privatizadora ley 100 en salud, en la que un presidente comunicador quiere cambiar la independencia de poderes para pasar del estado de derecho al de OPINIÒN.
Sí, le pediré perdón por lo que le dejaremos de país a su generación, pero le invitaré a transformar esta triste realidad por el arco iris de sonrisas y sueños; le diré que ante lo poco que hemos transformado algunos contra los intereses económicos de otros, ellos pueden sin renunciar a las aspiraciones individuales pensar en colectivo, que ya no es una consigna comunista sino una imperiosa tarea para sobrevivir las próximas generaciones.
Por último le pediré que no cometa el error de nosotros, que llevó a creernos la especie superior y dio como resultado el irrespeto y arrasamiento al mundo vegetal y animal no racional, que las cadenas productivas y de conservación en convivencia respetuosa será la clave para la supervivencia.
Le diré que la vida de su madre y mía cambió tanto que, trabajamos y amamos en función de su futuro, al que ayudamos a construir con abrazos, palabras tiernas, regaños, pago de arriendo, garantía de vestido y educación y enseñanzas que las aprendimos de los mayores padres y abuelitos, que se debe reconocer en los amigos de la novena navideña que la han visto crecer, en su hermanita Valentina para quien ella es un referente y los Scouts sus nuevos amigos.
Sí, en este Diciembre numero 15 le diré que en sus manos está el mundo, el futuro; que no lo desperdicie, que vale más un apretón de manos, o un abrazo que una hora de chateo por internet.
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Diciembre 13, 2009




