DISTANCIA DE LA ESCRITURA A LA LECTURA



Nunca se imaginó el primate pacífico cuando golpeó su punzón contra la piedra de la caverna y dibujó al ciervo o al bisonte que desencadenaría – no su huida ni una carnicería – sino que sus congéneres después de siglos los leerían. Al hombre primitivo lo hemos alabado hoy por ese legado que permite volver la mirada hacia lejanos tiempos y fascinarnos con el prodigio de esa primigenia huella de escritura.
Detrás de un signo, que era mera copia de la realidad de la época, el homo faber luego siguió insistiendo y dejó instrumentos en su taller incipiente para que los imitaran y perfeccionaran otras brillantes y afortunadas generaciones. No tuvieron las facilidades nuestros antepasados, pero ya portaban en su numen la imaginación, fuente de la creación artística.
De esos primeros visos de simplicidad y copia de lo que la Naturaleza ponía delante de sus ojos, ellos se pararon frente a una pared de piedra y dibujaron indelebles imágenes que hoy nos muestran el paisaje y los animales que los acompañaban. No había códigos ni lenguaje cifrado aún, pero utilizaron sus manos y su íntimo deseo de perdurar para que otros pudieran colegir la realidad que les tocó vivir. Apenas si podrían emitir sonidos guturales pero el imperio del hombre apareció en el Universo virgen de otras señales.
Después de la aparición del fuego y de la rueda el ingenio humano reinó ufano por el orbe. Porque sumo regalo de la Humanidad es poder crear, además de hijos e hijas, signos, códigos, escritos y fonéticos, con líneas, colores y contornos en superposiciones. Aparecieron las lenguas y el lenguaje musical y los aparatos que los reproducen.
Hoy todo lo tenemos a mano. No hay necesidad de ir a una factoría o a una escuela o universidad para encontrar lo que nuestra imaginación solicite. Nuestro mundo global tiene todo a su alcance. Con solo pulsar nos llega a nuestro dedo cuanto necesitamos para perfeccionar lo que pensamos. Luego podremos ir a un taller u ordenar ideas y diseños y así crear ángeles o demonios, sinfonías o asesinatos o ataques incendiarios. Los medios de comunicación, el cine, los youtubers están al día en suministrar lo que alguien necesita.
La simple lectura en un ordenador nos facilita absolutamente todo. Al ser humano, solo, ahí en su sitio donde se encuentra, le llega la inspiración o el complemento de lo que necesita. Nuestros antecesores de los primeros siglos no tenían estos instrumentos de la tecnología y de la robótica ni dominaban teoremas o hipótesis, pero usaban en sus tiempos libres para pintar en sus talleres cavernosos lo que tenían en su mente y a su alrededor. El tiempo, la dificultad, el ocio productivo fueron su riqueza.
¿Qué le estará dejando el homo tecnologicus-roboticus-violentusymetalicus a las generaciones venideras?



