
Hoy urgencias del Hospital Francisco de Paula Santander de la ‘Ciudad de los Samanes’ está siendo atendido por los médicos rurales y practicantes que no alcanzan a abarcar toda la demanda.
Una nueva crisis financiera-asistencial se desató en el hospital Francisco de Paula Santander debido a un paro realizado por los médicos contratados por la institución, lo cual dejó al descubierto el hacinamiento de pacientes en los corredores del hospital, una escasa y no oportuna respuesta a los requerimientos de salud de la comunidad usuaria, y un riesgo fiscal que reclama urgentes ajustes financieros que aún no han sido implementados a pesar de la grave situación.
El personal médico contratado decidió suspender la prestación de los servicios quejándose por una mala administración, por lo cual decidieron sindicalizarse para oponerse a una supuesta reorganización de procesos, de acuerdo a la evaluación que hicieran las dos subgerencias, de prestación de servicios y la administrativa, la cual no ha sido socializada con ninguno de los directamente interesados en conocerla.

Según los médicos en paro, la gerencia del hospital ha tomado decisiones que afectan mucho a la gente y los médicos; por ejemplo, procesos médicos especializados ahora lo van hacer enfermeras jefes, el proceso de referencia y contra-referencia solo va a ir 12 horas después de que existía las 24 horas. Este proceso maneja la central que se comunica con los hospitales, clínicas y demás IPS a ver dónde se van a referir los pacientes, lo cual será disminuido a la mitad del tiempo de servicio.
El servicio de urgencias es uno de los más afectados produciéndose un inusitado hacinamiento de pacientes que parecen morirse en los pasillos, sin atención médica oportuna, dejando la impresión de una serie de víctimas de una guerra o una catástrofe natural a quienes no se les alcanza a brindar la atención médica que exigen las emergencias.
Hoy urgencias está atendido por los médicos rurales, y practicantes que no alcanzan a abarcar toda la demanda.
Todas las decisiones equivocadas de la gerencia, según algunas versiones, responden a decisiones tomadas por el “amiguismo” y la politiquería, dijeron a Proclama del Cauca algunos funcionarios del Hospital Francisco de Paula Santander que pidieron, por su seguridad laboral, mantener la reserva de sus nombres.
En esta grave situación que padece no solo la comunidad quilichagüeña, sino todos los habitantes del norte del Cauca, y ante la parálisis que le aplicaron a la construcción del nuevo hospital, por los negocios turbios que realizó la administración municipal anterior en torno a este proyecto, este medio de comunicación trató de comunicarse con el gerente de la institución, médico Orlan Mina Vergara, quien se ha negado a contestar las llamadas, recibirnos en su oficina y en una ocasión en que contestó quedó en devolver la llamada porque se encontraba en aquel momento “ocupado”, llamada que nunca realizó, perjudicando el derecho de la ciudadanía a estar debida y oportunamente informada.
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