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Sábado, 3 de octubre de 2026
sábado 17 julio, 2010 a las 12:03 pm

BICENTENARIO Y DICTADURAS

JOSE LOPEZ HURTADO*
A raíz del reciente llamamiento a juicio del ex general Rafael Videla por la desaparición y muerte de presos políticos durante la dictadura argentina -fue condenado a prisión perpetua en 1985 y se encuentra en prisión domiciliaria- algunos cronistas han repasado el tema de las tiranías en América Latina durante los últimos doscientos años, que contrasta con la celebración del Bicentenario de la Independencia (¡) de la Corona española.
Resulta fácil advertir cómo nuestros países rompieron el yugo de la Península, pero cayeron en el dominio de las bayonetas y de los cuarteles, a órdenes de sátrapas, vestidos de civil algunos, que muchas veces contaron con el respaldo del Departamento de Estado de los Estados Unidos, como acaba de revelarse en algunos videos en los que se muestra el criminal designio de Nixon de acabar con la vida de Allende, en contubernio con su nefasto Secretario de Seguridad Henry Kissinger, de ingrata recordación para algunos países del área. La dolosa empresa desencadenaría la interminable noche de la tiranía de Pinochet. Así que la lista de los dictadores es larga, como oceánico el registro de sus crímenes y desmanes. Antonio López de Santa Anna en Méjico, se hizo a la Presidencia de su país durante 11 ocasiones, en las que impuso el reinado del terror, permitiendo además la desmembración geográfica de su territorio a favor de E.U.; José Gaspar Rodríguez de Francia, en Paraguay, a quien aún, de alguna manera, se le rinde veneración a su memoria, seguramente por la época de relativa prosperidad que legó, a punta de represión y muerte. Un siglo después Stroessner seguiría sus pasos durante 34 años.
Argentina con Juan Manuel de Rosas, durante 23 años mantuvo el poder a sangre y fuego. Pero es en América Central en donde los tiranos tiñeron de sangre con mayor sevicia, la historia de sus pueblos, si es que en la orgía de los déspotas cabe alguna comparación. Manuel Estrada Cabrera en Guatemala, llamado “El Nerón de los Tiempos Modernos”, es el prototipo del terror, junto a Jorge Ubico. Maximiliano Hernández en El Salvador, Tiburcio Carías en Honduras y Anastasio Somoza, padre e hijo, en Nicaragua, forman parte del dantesco catálogo de la esquizofrenia en el poder. Pero es que ni siquiera Brasil -para controvertir la creencia de que ese gen oculto solo es propio de nuestra sangre indígena-, pudo aislarse de la sanguinaria epidemia, con Getulio Vargas, quien durante 24 años concentró el poder absoluto y prefirió suicidarse, cuando fue forzado a renunciar. Méjico repite con Porfirio Díaz. Gabriel García Moreno en Ecuador, Juan Vicente Gómez en Venezuela, Gerardo Machado y los hermanos Castro en Cuba, Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana, son apenas oscuros nombres que se identifican forzosamente con aciagas épocas recientes soportadas por nuestros pueblos, porque su verdadera herencia es innombrable.
Hay, sin embargo, otros mandatarios en los días que corren, que se escudan en las leyes, acomodadas a su arbitrio, para imponer su voluntad. Más sutiles en la forma, pero igual de nefastos en los resultados.
Por estos días de celebración de la Independencia (¡) y de cantos a la libertad.
*Analista Internacional, colombiano.

(Tomado del diario LA REPUBLICA de Lima, Perú, del 12 de julio de 2010).
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