NO AL PAIS-CAUCA


«La región extravió su capacidad de escribir la historia, y nos quedamos en eso, en vivir del pasado, de los ilustres apellidos, de los árboles genealógicos, y de contemplar el paisaje».
Desafortunadamente las gentes del Cauca, por inercia o por descuido, hace mucho tiempo, perdimos el sentido de pertenencia y de aprecio por nuestros verdaderos valores, nuestro patrimonio moral, nuestros recursos naturales y humanos.
La región extravió su capacidad de escribir la historia, y nos quedamos en eso, en vivir del pasado, de los ilustres apellidos, de los árboles genealógicos, y de contemplar el paisaje.
Los dueños de las maquinarias políticas y económicas, santas y non-santas, contribuyeron a moldear una personalidad social, endeble y enfermiza, perfecta para servir sus mezquinos intereses.
Los mandatarios caucanos que llegaron a detentar el poder nacional o a las más altas dignidades del Estado, no pudieron o no quisieron – váyase a saber-, aprovechar esos cuartos de hora, para colocar las bases necesarias e indispensables que impulsaran el desarrollo comarcano, es decir, carecieron de visión, de perspectivas de largo alcance, y se limitaron simplemente a ofrendar las migajas del poder en el altar de los más minúsculos intereses personales o de sus allegados más cercanos.
Jamás existió un gran proyecto de desarrollo para el Cauca, y los frutos están a la vista: últimos lugares de desarrollo en el país, altísimas tasas de desempleo y de violencia, un territorio asolado por la guerrilla y grupos de delincuencia común, que lo hacen uno de los más inseguros a nivel nacional, una asqueante politiquería, y un largo etcétera, que no presagia nada bueno, si es que tienen el honor de designarnos «territorio de paz, de concentración y de despeje», de firmarse la paz.
Por eso, otras regiones, que soportaron y superaron calvarios como el nuestro, Antioquia por ejemplo, despiertan envidia. Raza indomable que ha superado todas las adversidades, porque las gentes, empezando por sus dirigentes, se casaron con un proyecto común, el del desarrollo y avance próspero, sin amilanarse ante ninguna dificultad, y crearon una conciencia de protección y salvaguardia de sus intereses más caros como región. Tesón, empuje, perseverancia. Alma grande antioqueña. País paisa. Nada que ver con nosotros, infortunadamente.
*Analista político.



