CARTA A FLORISELDA
Reinel Gutiérrez
Desde hace mucho tiempo, he querido decirte algo, pero el miedo no lo ha permitido. Cada vez que empieza un nuevo año, me hago la promesa de manifestártelo, pero otra vez el temor me invade y resulta imposible.
Cantidad de veces te vi pasar frente a mi casa, e intenté abordarte, pero tampoco. Hemos pasado muchos ratos juntos pero hablando de otras cosas, pues nos hemos enfrascado en asuntos del país y de política. ¿ Recuerdas la discusión que tuvimos porque tu quieres que el doctor Uribe vuelva a ser presidente, el «agarrón», hablando sobre la corrupción cuando tu sostienes que si los funcionarios se roban el dinero del Estado, es porque tienen derecho a mejorar su situación personal porque vivir del sueldo es la pendejada más grande?. Tú crees que si por regalías el Cauca va a recibir más de 400 mil millones de pesos, ese dinero le corresponde al nuevo gobernador, porque va a llevar todo el paquete a guardar en Probolsa, pero eso hay que analizarlo, porque a lo mejor los candidatos son transparentes, claro que a veces se les empaña el cristal.
En diferentes oportunidades te ayudé a subir tu autoestima, porque tú siempre quisiste ser modelo o presentadora de televisón, pero lástima que la naturaleza no te premió con atributos. Pero sé que las que tienen ausencia de belleza, poseen unos sentimientos nobles, son inteligentes, y capaces de desarrollar muchas actividades altruistas. Tal vez un día puedas participar en un reinado de belleza interior, pues no fue posible que fueras al de Cartagena, ni al del folclor, al de la naranja y otros. Te invito a que te hagas operar ese lunar junto a la boca, porque es una protuberancia inmensa.
Me enteré que te gusta leer mucho, ver televisión, mirar folletos de farándula, de modas, dietas y tratamientos para la piel, el cabello, las uñas, y también sobre medicina y cirugías de nariz, de senos, y de orejas. Eso está bien porque lo necesitas.
En el pasado mundial de futbol cuando observábamos un partido, quise decírtelo, pero no.
El día de la elección del doctor Santos como presidente de la República, de nuevo lo intenté, pero fue en vano.
Sé que te desesperas al creer que no tendrás oportunidad nunca en la vida, cuando consideras que si la propia Virgen María con toda su santidad no ha logrado salvarse, qué pueden esperar miles de mujeres en el mundo. Millones de veces se ora diciendo «Dios te salve María», y esa es la intención, y ojalá la libre, que el resto de féminas también hace fila.
El día que estuvimos mirando y envidiando la boda real, pensé, éste es el momento de expresártelo pero me sudaron las manos, me puse a temblar, y otra vez ganó la timidez.
Pero después de 10 años de esta odisea, me propuse aprovechar la conmoción del maremoto del Japón, y la muerte de 0sama, y alcancé a pronunciar la primera palabra para decirte lo que pienso.
En esas dos ocasiones tampoco fue, y sólo hoy, quiero hacer pública esta carta y pese al «temblorcito» te lo digo: “Estimada Flori, no sé porque, y a pesar de la amistad, no me llamó la atención tu figura». Eso es todo.
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