NEW ORLEANS ES JAZZ Y LOUIS ARMSTRONG


Loco-mbiano

Ir a New Orleans es saborear otra vez la música resbalosa de la trompeta, la guitarra, el piano, el trombón, el banyo, los platillos el clarinete y el bajo en la Calle Real de la ciudad o en un bar cerca al Mississippi o junto al imperdonable Cafe du Monde. Es ir a buscar a Louis Armstrong con su voz gruesa y festiva por salones llenos de luces mortecinas o en bares abigarrados de amantes del fraseo, la picardía y las historias que se envuelven en las notas y en la garganta de los más grandes de este género.
Al bajar del avión ya se sentía en el aire el fluir del almizcle o swing pegajoso de las ondas de un saxo lejano en la mitad de una calle. Pisar a Nueva Orleans es dejarse tocar por la vibración de toda banda* que reproduce aquellas noches en que astros como Loui, Duke Ellington, Eddy Conon, Benny Goodman, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Miles Davis, John Coltrane, Jimmy McGriff, Sinatra hacían que la sangre hirviera en cada vena o arteria con esa mezcla de aires y contorsiones, gestos y pausas.

La ciudad nos esperaba pues se avecinaba el comienzo del Festival Internacional del Jazz de este año.

Los hoteles estaban repletos y el poboy, la jambalaya, los cangrejos, el cajun y el picante creol pululaban en platos junto a la cerveza y el vino.

Los días en esta época se alargan pues el sol brilla hasta las 9 p.m. y la noche no se siente porque dura muy poco. Además, no puede uno de turista quedarse en la cama durmiendo los costosos dólares que ha pagado para gozar de los atractivos que ofrece Nueva Orleans.

A pesar de que la ciudad sufrió el ataque natural del Huracán Katrina conserva en sus calles y avenidas la belleza de sus balcones ornamentales de metal con colores magenta, azul y amarillo en el sector central llamado Barrio Francés y sus alrededores. La ciudad tomó este nombre para recordar a Luis XIV, a San Luis de Francia y en honor a la heroína Juana de Arco, que nació en Orleans.

Si usted va a visitar esta cuna del jazz podrá movilizarse a pie para admirar las edificaciones o tomar los tranvías rojo o verde, – iguales a los de Bogotá que se quemaron el 9 de abril – Llevan a sitios de interés como al borde del Río más largo de mundo, majestuoso y ancho en cuya orilla se toma el Champán o barco de hélices rojas con el nombre de Natchez, una ciudad del Estado de Luisiana.

También puede ir a conocer uno de los barrios tradicionales de la gente acomodada de la ciudad con arquitectura similar. Causa curiosidad verificar que hay multitud de sedes religiosas a medida que el tranvía avanza por este Distrito de los Jardines. Otra curiosidad es ir a visitar un enorme conjunto de Cementerios en donde se concentran y conviven en paz en tumbas y mausoleos los difuntos de todas las religiones.
Si usted pasa o se aloja por el Hotel Astor o Roosevelt en cuya puerta atiende un personaje vestido de Chaplin, podrá observar la bella fachada del Teatro Orpheum en reconstrucción.

En fin, New Orleans posee atractivos como el tour de dos horas y media por el Río Mississippi. Mientras espera el ingreso oirá el pito del cigarro de Popeye* cuando gana una faena que toca una orquesta de jazz ubicada en el restaurante del Champán durante toda la travesía.
* https://youtu.be/vkCLhKX4XPg
* https://youtu.be/mDTN-X1fCMk
* https://youtu.be/2_vRl5VELsQ



