LA TRISTE AUSENCIA DE SU MAJESTAD EL GOL
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Las graderías pueden estar llenas y la cancha con los 22 jugadores. Como la selva está tupida y llena de árboles. Pero en su interior no hay aves que canten, no hay fieras que rujan, no hay serpientes que repten y den vuelta a su cuerpo, no hay panteras que salten con sus ojos de fuego y no hay sol que la alumbre. Eso es un fútbol sin goles.
El público compra sus boletos para ir a una fiesta donde se reparte baile, donde se bebe el regate y el engaño, donde se ven sombreritos y paredes y donde el vino brota a borbotones y hace hervir la sangre cuando el balón se incrusta, de pronto, en la suprema esquina izquierda. A eso va la gente al estadio, para eso compra boletos costosos y busca el puesto numerado.
El espectador confía en que el director técnico ha vertido la pócima del orgullo en los guayos del crack, ha estudiado al contrario para neutralizarlo y desbarata como el niño los cerrojos más encriptados. Espera ver las fintas, los frenos que hacen crujir cinturas, los pases certeros y los quites oportunos. Quiere ver cómo el entrenador ha entregado su experiencia a sus pupilos para que pinten con sus pies y vuelos un cuadro con el balón que ruedan paciente hasta que rompe la rutina y aparece el gol. El aficionado tiene lista su garganta para gritar dos, tres, seis goles. Y lo que menos quiere es un empate o que sea lo que la suerte quiera.
Los locutores de aquí y de allá, de Uruguay, Argentina, Brasil o Chile han viajado a las sedes para registrar los puntos. No para transmitir una sesión de sueño, de pases fallidos y de faltas y reclamos porque el árbitro no cobró lo que el jugador al caer creía.
Esta Copa América ha sido un desastre para bien del fútbol. No ha habido juego de equipo, las estrellas han defeccionado, los entrenadores se han disculpado. Parece que los buenos se han convertido en malos, y los mediocres en campeones. Es el mundo al revés. Ya Brasil no es temido sino burlado, Argentina no luce ágil y efectivo, Perú, Bolivia, Costa Rica, Colombia son los chachos del paseo. Los astros de ayer no más han sido silbados y los técnicos están en la cuerda floja.
¿Dónde está el balón? – Pregunta el arco. Como el aguacate, dice: “por aquí nunca lo vi”. ¿Donde están los tambores y las trompetas y las gargantas, el confetti que celebran el gol? ¿Dónde están los bailes, los trenes de jugadores, las vueltacanelas de los que impulsan el gol? – “Cate, que por acá nunca pasaron”, responderán los niños.
Ahhh, los organizadores, ahhh los que esperamos el año entero que llegara la fiesta que anunciaban los espónsores en radio y TV. Puede que la segunda ronda nos brinde de lo que la primera nos privó. ¿Será que se cambian las cartas y los que hoy son los primeros mañana serán perdedores? ¿La historia cambiará su rumbo y los segundos y terceros tomarán la delantera y los primeros se quedarán sin la tercera ronda?
Esto es un juego, es un albur, las camisetas y los ases no garantizan nada, dirán los expertos. Hoy, a diferencia de ayer, todo es cuestión de suerte, de rezos. No de competencias ni merecimientos y preparación., parece que es el denominador fatal.
11-07-11 – 6:30 p.m. hora colombiana 20:30 en Argentina
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