DE CONSEJO A CONCEJO HAY MUCHO TRECHO
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Un do es una nota muy distinguida y un do de pecho es signo de legitimidad en un examen para tenor. Un do bemol o sostenido sonará distinto y en el examen se tendrán como desafino. Hasta Jairo Martínez en Yo me llamo lo notará.
Un consejo en voz alta o por escrito dará buen resultado si el que lo da lo hace a tiempo y si es razonable y tiene peso. Puede ser privado y en la oreja del interesado o dicho a través de los medios o por un comunicado. Consejo se deriva de cum-sapere, comunicar saberes. El consejo es diálogo, dar y recibir, aceptar que cada uno tiene algo importante qué aportar.
En cambio, concejo se deriva de concilium, reunión, asamblea, conjunto. Un montón de gente. Eso son nuestros concejos municipales y, en general, nuestras corporaciones públicas de las Asambleas departamentales y el Congreso, Cámara y Senado. Conjunto, a lo sumo, de bancadas unidas por intereses políticos y que obran por ideologías y como veletas de aeropuerto, según vaya el viento de las conveniencias de ellos.
Nuestros concejos municipales han llegado a ser escenarios y lugares de confusión, de arrebatos de pasiones y apetitos personales de facciones no homogéneas. Se han convertido en conciliábulos donde se acuerdan pactos que lesionan a los inermes ciudadanos.
Los concejos han perdido no solo credibilidad, sino su razón de ser. Ya no son ágora de pensamiento, de ventilar ideas y proyectos que satisfagan las necesidades de salud, de movilización, recreación, educación y mejoramiento de calles y veredas. Ya no es el foro natural para controlar las finanzas de los diferentes organismos y las alcaldadas del gobernante de turno.
La ciudad – hablo de todas las ciudades de Colombia -, no se da cuenta que hay concejo municipal hasta que hay un alboroto porque el alcalde no les da más plata para sus caprichos o se destape de una olla que se pudrió. No hay control político y poco a poco aparecen institutos, secretarías, funcionarios cuestionados por la prensa o la noticia de forcejeos por conseguir mayorías para repartirse la torta del poder.
Al “debate” de grandes proyectos que interesan a los asociados, que tienen que ver con el desarrollo económico y la seguridad social, que pueden golpear el bolsillo del hombre y la mujer madre y cabeza de familia no se convocan a estos interesados para oírles sus pareceres y saberes. Los concejales se convierten en seres imposibles de localizar después de ser elegidos. Ya no están “disponibles” ni se prestar para oír consejos e inquietudes.
¿Es esta una democracia, si se empieza a evaluar que la célula más cercana a nuestros hogares están cerradas al diálogo y están alejadas de los intereses de quienes viven alzas de víveres, medicinas, catastro, valorización y viendo que no se puede caminar por nuestras calles por tantos huecos, desplazados y desempleados y que las tales megaobras de Cali son un distractor y su cobro sigue adelante? Allí no hay conciertos de voces claras y armónicas. Solo hay desafinos y desatinos.
24-02-12 – 12:05 p.m.
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