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Jueves, 1 de octubre de 2026
sábado 25 febrero, 2012 a las 4:51 pm

Se quedaron mudos los responsables del estadio de atletismo de Santander de Quilichao

Por Alfonso J. Luna Geller
Faltando sólo seis meses de plazo para entregar el estadio de atletismo de Santander de Quilichao totalmente construido aún no se ha puesto la primera piedra, a pesar de que el Gobernador del Cauca, Temístocles Ortega Narváez, la semana pasada aseguró y garantizó que los XIX Juegos Deportivos Nacionales 2012 “Carlos Lleras Restrepo” sí se realizarán en Santander de Quilichao, ciudad que fue nominada por Coldeportes como sede nacional de las competencias de Atletismo, Triatlón y Ciclomontañismo, y que por ello, debería estar preparándose como anfitriona de las delegaciones de todo el país: 26 departamentos inscritos en atletismo; 16 en triatlón y 18 que participarán en las competencias de ciclomontañismo. Varios miles de deportistas y visitantes estarían en la ciudad para esa temporada. La inauguración de los Juegos Nacionales “Carlos Lleras Restrepo” 2012 será el 3 de Noviembre de 2012 y la clausura en Popayán, el día 17 del mismo mes y año.
Pero no. No parece posible. La incertidumbre agobia a la comunidad quilichagueña que presiente otra frustración en su progreso, otra vez causada por el centralismo del gobierno regional, pues en una codiciosa actitud no permitió que la obra la ejecutara el mismo municipio responsable, como sí lo hace el de Popayán, sino que adjudicó los contratos de obra e interventoría a personajes totalmente ajenos a los intereses municipales y de contera, hoy demandados penal y fiscalmente. Una obra que se construiría a control remoto, con no pocas señales de corrupción en la adjudicación y no se sabe si en su futura ejecución. Claro está que, ante hechos cumplidos, que corresponderá resolverlos a los organismos competentes, el actual gobernador debería exigir el cumplimiento inmediato del cronograma previsto, autorizando el acta de inicio de obras, que nos intriga saber por qué no lo ha hecho, sin inmiscuirse en asuntos que competen a la justicia y a los órganos de control, que deberán hallar a los responsables directos de las irregularidades y sobre ellos descargar el peso de la Ley. ¡Pero que se vea!
Ortega Narváez al exigir la ejecución de lo ya contratado no sería responsable de las anomalías detectadas en el trámite administrativo cuestionado, porque se produjeron en el gobierno anterior, pero sí de la parálisis de las obras y de la posible pérdida de la sede que había sido adjudicada a Santander de Quilichao, si no toma decisiones inmediatas. Ya han habido reuniones y planes –en una de las cuales estuvo el mismo Gobernador Ortega Narváez- para que Cali asuma esta responsabilidad que, al parecer, otra vez le va a quedar grande al Cauca, lo cual sería otra demostración palmaria al mundo, que no tenemos la dirigencia capaz de garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
No puedo registrar aquí las disculpas o explicaciones de los implicados pues parece que hay un acuerdo entre ellos para no dar noticias o responder por sus encargos. Ninguno da explicaciones como si el dinero y las obras fueran algo particular de ellos. Este es un asunto público sobre el cual deben responder, pero el silencio, misterio y ocultación de cosas son evidentes y esto es lo que más preocupa. No contesta su celular el gobernador, como sí lo hacía cada vez que a uno se le ocurría llamarlo cuando andaba en campaña; pero tampoco el ingeniero contratista Marcos Gaviria ni el interventor Oscar Iván Martínez; el pueblo, las comunidades y el público directamente interesado, simplemente, que reciban el guantazo sin anestesia.
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