¿ME REGALA SU NOMBRE?
Reinel Gutiérrez
Estoy utilizando el nombre habitual para registrar la autoría del comentario, y además, por la responsabilidad periodística.
Resulta que al visitar una dependencia oficial, las extremas medidas de seguridad hacen que el visitante tenga que suministrar cantidad de datos personales, para poder ingresar. Lo primero que la funcionaria que está frente a una pantalla dice es «¿me regala su nombre?» y en efecto, eso hubo que hacer, y en tales circunstancias lo que me habían otorgado mis padres el día del bautizo, debí obsequiarlo como requisito para adelantar la gestión.
De ahora en adelante no sé si tenga que rebautizarme, tramitar otra vez el registro civil, o aprovechar esta circunstancia para cambiar de nombre. Ojalá a la policía no se le ocurra pedirme identificación, porque no sé quién soy, y tengo que re-empezar y volver a gestionar la cedula de ciudadanía.
Todo lo anterior es el resultado de rendir culto a la lógica, y sobre todo al uso correcto del lenguaje, porque por este tiempo de acelere la gente dice y repite insensateces. Se oye decir por allí, ¿me da su teléfono, su dirección, su cedula, su código? Las personas dicen lo que no hacen, porque cuando van a comprar por ejemplo algo de comer urgente, le dicen al vendedor, ¿me regalas unas papas?, pero allí no hay obsequio de ninguna naturaleza, porque corresponde pagar.
El ser humano acelerado, modernizado y supuestamente inteligente, no sabe comunicarse. Y ahora que el gobierno dizque ha eliminado trámites, se han inventado otros, como éste, de tener que despojarse del nombre, además dar dirección electrónica y de la casa, numero de teléfono, si es casado o soltero, empleado, vago, o víctima del sistema gubernamental «más trabajo, más trabajo» que no le da ocupación a nadie.
Los trámites son nuevos, porque ese vicio no se lo quieren quitar los funcionarios.
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