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Martes, 6 de octubre de 2026

LA POLÍTICA NO ANDA EN ANDRAJOS

POLITICA
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
POLITICA
http://lacuriosidadmataalhombre.blogspot.com/p/cosas-curiosas-sobre-la-politica.html

La política ha sido definida como el arte de dirigir bien la opinión y atender los asuntos de la sociedad, de la ciudad. Cuando la ciudad era Atenas, con Sócrates, Aristóteles, Demóstenes y no cabía en el mundo. Aunque, cierto, también lo fue la de Diógenes cuando empezó la corrupción. Debió, él, salir a marchar patrióticamente de día con una linterna a buscar un hombre con manos limpias y sin armas en el corazón.

Pobre la política. A qué regiones bajas y muladar hemos llevado el concepto de lo que debiera significar hacer política, o politiKa, con acento ruso, de guerra fría. … más bien debería apodarse antipolítica.

Colombia debe re-encontrar en calles, caseríos y mansiones hombres y mujeres que aprendan a pensar lo que es servir al pueblo. Porque los concejales, los alcaldes, los ministros, el presidente, los agentes de las agencias, los parlamentarios y embajadores tienen que mirarse a sí mismos como unos servidores de la gleba, de la masa, del trabajador, de los niños y mujeres irredentas. No simplemente unos coequiperos de sus caciques o amiguis.

La política, como arte, como ciencia del altruismo, como instrumento de un humanismo siempre nuevo, debería enseñarse en universidades y cualificar y hacer seguimiento a quienes optan por servir a la ciudadanía en una responsabilidad del Estado. Si la política ha de tratarse como ciencia, no son las cárceles, los hoteles, las salas de convenciones con frac los lugares donde se albergue. En esto último se ha convertido y es lamentable.

Efectivamente, la política ha sido prostituida por quienes hacen gala de políticos. Han reservado cupo en cárceles, andan metidos en confabulaciones, infringen la ley y exigen preeminencias cuando la violan. La política ha llegado a ser una mercancía que se vende, se compra, se canjea, se pacta, se distorsiona para hacerla aparecer una alternativa decente.

Y, lo peor, han domesticado los políticos a sus acólitos y seguidores, con el aceite del sobre por debajo, del almuerzo el día de elecciones, el transporte en bus hasta el lugar de la urna o con la promesa de un puesto cuando hayan alcanzado la prebenda. Esto no es un arte, por supuesto.  

Es corrupción, violación al concepto sagrado y supremo de lo que es democracia pura y servicio desinteresado, a cambio de una vida transparente dedicada a trabajar por el bienestar social y económico, por la salud, el trabajo y la seguridad de cada ciudadano que vote por el candidato.

No se debería pagar ni un centavo por un voto, si quien va a llegar a un cargo de elección popular, desempeña con responsabilidad y diligencia su encargo. Los ciudadanos comprenderían que esa sería suficiente compensación por salir a votar con libertad y sin un tamal en el bolsillo.

El arte, para que lo sea debe ser libre, placentero, beneficiar la salud, el trabajo, defender los intereses de la Nación, su patrimonio, ajustar sus pagos con una sana economía y equidad a la de sus compatriotas. No debería usar el nombre de político quien hace fraude, quien no asiste a sesiones, el que compra votos y el que gana mucho por tan poco o nada que da al País.

Valdría mucho votar en blanco en las próximas elecciones, para decirle a todos los mentirosos y corruptos que no los queremos en el curubito con nuestros votos. Esos votos se contarán y si hay la mitad más uno del total de electores quedarán vetados para la siguiente ronda. Y que paren sus burlas.

Nota: Ya había sido enviada esta columna y CMI ha publicado el dato que su Agencia encuestadora ha encontrado que el voto en blanco alcanza un 30% de favorabilidad. La del presidente Santos apenas llega al 26%.

23-01-14                                        11:47 a.m.

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