Terror en institución educativa


Terror en institución educativa
Era una noche fría, a pesar de que en El Bordo —corregimiento del municipio de Patía— su clima cálido no lo ameritaba así. Todo esto ocurría el pasado 31 de octubre, cuando la gente del lugar comenzó desde tempranas horas a celebrar el famoso Halloween, tradición centenaria también llamada “noche de brujas”. Costumbre estadounidense que se trasladó a nuestra querida Colombia, ganando muchos adeptos; para algunos simplemente es el gusto de participar en fiestas de disfraces, mientras que otros también hacen partícipes a los niños y niñas, quienes salen a pedir dulces con diferentes atuendos simulando personajes de la época, desconociendo que esta costumbre viene de la noche de Samhain, cuando las personas encendían hogueras en las que quemaban paja y se vestían con disfraces con el fin de ahuyentar a fantasmas y espíritus indeseados. Esta tradición consideraba el negro como uno de los colores principales, ya que simbolizaba la oscuridad y la muerte del verano.
Pero volvamos a los hechos que nos atañen. El niño, hijo de la pareja conformada por Carlos Emigdio Bermeo Burbano y Marcela Samboni, relató que llegó a su hogar e informó que el colegio denominado Liceo Comercial los convocaba a una actividad llamada “casa del terror”, la cual se llevaría a cabo dentro de las instalaciones de la institución educativa en mención. El menor afirmó que contarían con la presencia del cuerpo docente del plantel, por lo cual los padres le dieron el permiso correspondiente, ya que había la anuencia y vigilancia del profesorado.
Cuál sería la sorpresa cuando suena el teléfono móvil y se escucha la voz angustiosa de una madre de familia, quien informa que algo ha sucedido dentro de esa celebración. Pues bien, el menor Bermeo Samboni fue objeto de un terrible atentado: se afirma que, dentro de la llamada “casa del terror”, le tomaron de la ropa, lo estrujaron, y recibió una herida en el cuello, hecho que se considera un intento de degollar al niño. La angustiada madre, al percatarse de las manchas de sangre en la ropa y observando de dónde manaba el líquido, pudo comprobar que provenía del cuello, donde se constató que la herida era profunda, siendo trasladado de inmediato a un centro hospitalario de la región, donde le realizaron la limpieza necesaria y le hicieron una sutura de tres puntos, catalogando que esta herida fue realizada con un arma cortopunzante.
Había confusión en el área de urgencias cuando llegó al centro una niña que también había sido objeto de un ataque similar en el rostro, y que acudía para ser intervenida quirúrgicamente en ese hospital, ya que esta agresión también había ocurrido en la Institución Educativa Liceo Comercial. En dicho plantel aún crece la incertidumbre y las preguntas: ¿dónde se encontraba el cuerpo docente que debía vigilar esta actividad?
Esta irresponsabilidad por parte del profesorado ya se encuentra en vía investigativa, pues los progenitores de los menores que sufrieron heridas y contusiones han presentado las respectivas denuncias. Se sabe que ya se instauró una denuncia penal por lesiones personales en una Fiscalía Local, y tienen conocimiento de los hechos la Personería Municipal de Patía, la Defensoría Regional del Pueblo, la Procuraduría, la Secretaría de Educación Departamental del Cauca y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
Amables lectores, de esta manera dejamos a consideración los hechos ocurridos en El Bordo – Patía. En muchos hogares de Colombia, los anuncios y prevenciones no han valido de nada, pues se ha hecho caso omiso a la celebración de la “noche de brujas”. Si bien este festejo cobra mayor popularidad en muchos países, debe existir un control estricto. Los afectados solo esperan que se aclaren los hechos y se tomen las medidas necesarias para que en años venideros no ocurran accidentes de ninguna naturaleza.
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