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Viernes, 2 de octubre de 2026

Frenar la lengua

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Frenar la lengua
Frenar la lengua
Foto: Islamweb

Frenar la lengua

Gloria León Valencia

Si queremos ser felices en la vida, es necesario frenar la lengua.  Este pequeño miembro de nuestro cuerpo, si no se frena, puede provocar grandes incendios.

Con la lengua, podemos bendecir o maldecir.

Se dice también que la muerte y la vida están en poder de la lengua.

La calidad de nuestras relaciones, construidas o destruidas, depende de cómo estamos usando la lengua. Es necesario tener una buena comunicación asertiva, cimentada en el amor.

Todo lo que declaramos, creyendo de corazón, se cumplirá. Este año, la muerte trágica en un accidente aéreo del basquetbolista Kobe Bryant, conmovió al mundo. 

Las palabras tienen poder, y él declaró en vida que quería morir joven, ser inmortalizado y superar a Michael Jordan.

Una buena noticia dada por Dios es que podemos romper los decretos, cancelando las maldiciones que han sido conferidas, o que otros han declarado sobre nosotros.

Si creemos en Jesús, somos libres, y las tinieblas ya no tienen poder sobre la muerte.

Además, es necesario arrepentirnos de corazón por el mal que hemos hecho cuando profesamos palabras que no agradan a Dios y le hacen daño a nuestro prójimo.

Cuando nos han ofendido, se debe perdonar; el perdón nos libera de toda amargura y nos acerca a Dios. Hay que perdonar setenta veces siete, es decir, toda la vida.

El libro de Santiago 3:10 nos dice que, si queremos disfrutar la vida, debemos frenar nuestra lengua.

Quien controla la lengua, va a tener una larga vida. La apariencia de santidad no vale nada, si no se controla la lengua, aun cuando se es religioso.

 Si podemos controlar nuestra lengua, llegaríamos a ser perfectos. Las palabras que salen de nuestra boca son semillas que sembramos en nuestro corazón y que traen vida o muerte, como en el caso del deportista Kobe Bryant.

En relación con las enfermedades, debemos declarar sanidad, no debemos confesar enfermedad.

Debemos declarar, el “Señor es mi pastor, nada me faltará”, y desechar las palabras de austeridad. Las palabras de vida, de abundancia, que nos depara Dios, deben declararse constantemente.

La oración persistente y la fe del justo sanará al enfermo. Por lo tanto, debemos hablar del poder del Señor, nos suple todo lo que nos falta, y su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Nuestra confesión debe ser de fe en Dios, hablando positivamente en todo momento. Bendiciones

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Gloria León Valencia

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