Nada que entregan restos del humedal de Ciudad Jardín


Nada que entregan restos del humedal de Ciudad Jardín.
Por: Felipe Solarte Nates y Leidy Capote López.

A pesar del acto simbólico realizado con bombos y platillos a mediados del mes de mayo, que contó con la presencia del alcalde municipal, Juan Carlos Muñoz Bravo, el director de la CRC, Amarildo Correa, la invitación a medios de comunicación y la notoria ausencia de representantes de la comunidad del sector, los restos del humedal de Ciudad Jardín aún no han sido entregados por parte de los actuales ocupantes, pese a que existe sentencia judicial en segunda instancia del Consejo de Estado que lo ordena en un área de 9.000 metros cuadrados y reciente requerimiento de la Procuraduría exigiendo cumplimiento al municipio y la CRC de la ley, según denuncian directivos de la Junta de acción comunal del barrio.

Este humedal es un ejemplo del manejo arbitrario, antitécnico e irrespetuoso del medio ambiente, que históricamente se le ha dado en el municipio a estos reservorios de agua y biodiversidad, que por milenios se formaron en el área de influencia de los nacederos y quebradas que desembocan en los ríos Cauca y Molino, y que por la construcción de vías, viviendas y edificios acelerada después del terremoto de 1983, han sido intervenidos rellenados y deteriorados sin haberles dado un manejo adecuado a las aguas superficiales y subterráneas que siguen corriendo en el área de influencia y que cuando se desgranan grandes aguaceros inundan lugares como el Centro Comercial Campanario construido sobre terrenos del humedal original extendiéndose hasta el aeropuerto donde el actual ocupante de lotes aledaños alteró el curso de la deteriorada quebrada Machangara que se surtía de humedales y nacimientos ya secos.
“Recuerdo que para construir el supermercado Olímpica tuvieron que enterrar a gran profundidad de a cuatro pilotes por metro cuadrado. Aquí en el barrio Ciudad Jardín en varias casas con sólo cavar pocos centímetros brota agua y hay aljibes de menos de un metro de profundidad”, cuenta el auxiliar de ingeniería civil técnico en estudio de suelos, Arcesio Zambrano Narváez, con gran experiencia y conocimiento que desde su niñez tiene del sector.

“En realidad estas aguas estaban relacionadas con las que venían más arriba del lago del club Campestre que en gran parte fue secado porque se ahogaron muchos que no sabían nadar y eran rescatados por el policía Klinger, papá del médico Julio César, e incluía el área donde construyeron varias urbanizaciones, existió el galpón con su torre que tumbaron cuando edificaron las casas de los maestros, hasta lo que hoy es el estadio, Pomona, la Estancia y orillas del río Molino, mientras hacía el occidente comprende hasta el aeropuerto”, dice quien, con sus 82 años de edad, fue testigo de la evolución del sector, desde que en 1955 iniciaron la construcción de las primeras casas del barrio Ciudad Jardín.
En el año 1958 iniciaron lo que sería la carretera Panamericana (carrera 9ª) y para poder afirmar el terraplén -en una área que desde El cerro de El Tablazo hacia el sur era como una batea-, tuvieron que llevar gigantescas piedras, “una sola cabía en una volqueta” y alineándolas una encima de otra, construyeron una especie de gran filtro para que debajo de la carretera pudieran drenar las aguas del humedal de gran extensión, al que antes de las obras llegaban hasta patos migratorios que solían cazar el expresidente Guillermo León Valencia y sus amigos y muchos vecinos del sector pescaban con anzuelos y canastos en la quebrada Machangara. (antiguo nombre del aeropuerto).

Hay tanta agua en el sector que cuando ampliaron la carrera 6ª a doble calzada para instalar las tuberías de acueducto y alcantarillado y de canalización de aguas subterráneas lo hicieron hasta dos metros de profundidad, pero resulta que las de cuatro metros de fondo no las intervinieron y por debajo encontraron gran cantidad de canto rodado metereorizado y poroso que se convierte en arena e indica que hace mucho tiempo por ahí corrió un río.
“Por aquí cerca tuvieron que suspender obras de un edificio de ocho pisos para apartamentos porque resulta que al construir los cimientos el concreto se licuó y el caudal empezó a correr a cuatro metros de profundidad. Es un riesgo para muchas construcciones nuevas de varios pisos”, agrega.

Es de resaltar que el barrio Ciudad Jardín nació a mediados de la década de 1950, cuando la familia Mosquera Wallis, dueños de la hacienda Campamento, y sus descendientes, empezaron a vender lotes donde poco a poco los nuevos propietarios fueron construyendo sus viviendas. En la entrega inicial de los lotes no se incluyó el porcentaje de terrenos al que tenía derecho la comunidad para zonas verdes y de uso común.
Acogiéndose al código urbano en 1965, al fin lo hicieron globalmente, sin delimitar claramente el área correspondiente, aunque la comunidad dispuso de un espacio para construir el área deportiva que incluía dos canchas de fútbol y alrededor sembraron 300 árboles que después fueron talados por los ocupantes actuales.

El área hasta entonces verde comprendía la parte posterior de lo que hoy es el supermercado Olímpica, la Universidad María Cano y otras edificaciones, y al norte frente a Torres del Río (que también fue zona pantanosa antes de construir los bloques de apartamentos) sobrevivía una pequeña área del humedal con reductos de vegetación, aves de pantano y fauna endémicas.
Este espacio comunal y de áreas verdes se mantuvo hasta el 2011, cuando descendientes de los propietarios originales desconocieron el área verde que les habían asignado y venían disfrutando los habitantes de Ciudad jardín, y vendieron una parte del terreno al señor Martín Muñoz, y a otros particulares, entre ellos un hermano del entonces senador Darío Salazar Cruz, quienes ocuparon los predios de la cancha y el reducto humedal con el propósito inicial de urbanizarlos.

Finalmente, construyeron un parqueadero, rellenaron lo que quedaba de humedal, drenaron las aguas restantes hacía las redes de alcantarillado para no dejar vestigios, con la complicidad de anteriores administraciones municipales contribuyeron con depósito de escombros y además cerraron las vías que eran de uso público para que tampoco vieran lo que había al interior del cerco.
Mientras tanto, directivos de la Junta de Acción Comunal entablaron una acción judicial que los favoreció, pero no ha sido cumplida por la autoridad ambiental CRC, ni por la Alcaldía y tampoco por las demás entidades que históricamente han favorecido a los particulares. Según denuncian directivos comunales, después de años de litigio, al fin lograron que el Tribunal Administrativo del Cauca, en sentencia del 9 de abril de 2015, les reconociera sus derechos que fueron confirmados por sentencia del Consejo de Estado, del 12 de julio de 2018.
Sentencia Tribunal Administrativo del Cauca – 09/04/2015
PRIMERO: DECLARAR vulnerados los derechos colectivos de la comunidad del Barrio Ciudad Jardín al i) GOCE DE UN AMBIENTE SANO, iii) a la EXISTENCIA DEL EQUILIBRIO ECOLÓGICO, y iii) al GOCE DEL ESPACIO PÚBLICO Y LA UTILIZACIÓN DE LOS BIENES DE USO PÚBLICO; por parte del MUNICIPIO DE POPAYÁN, la CORPORACIÓN AUTÓNOMA REGIONAL DEL CAUCA, y los particulares ILEANA MOSQUERA CAICEDO, TOMAS CAICEDO MOSQUERA, MANUEL ENRIQUE CAICEDO MOSQUERA, MARÍA JOSÉ CAICEDO MOSQUERA, EDGAR GERARDO SALAZAR CRUZ y MARTÍN MUÑOZ OROZCO.
SEGUNDO: ORDENAR a los señores ILEANA MOSQUERA CAICEDO, TOMÁS CAICEDO MOSQUERA, MANUEL ENRIQUE CAICEDO MOSQUERA y MARÍA JOSÉ CAICEDO MOSQUERA, EDGAR GERARDO SALAZAR CRUZ y MARTÍN MUÑOZ OROZCO césar INMEDIATAMENTE todo tipo de afectación e intervención sobre los predios que se encuentran en inmediaciones del Barrio Ciudad Jardín, identificados como lotes con Código Catastral No. 01-02-0061-0001, 01-02-0062-0001, 01-02-00063-0001, y 01- 02-00069-0001, con Matrícula Inmobiliaria No. 120— 8593, ubicados en las Calles 22N, 23N, 24N y 24 AN en intercesión con las carreras 7 y 8.
TERCERO: En cumplimiento de las medidas cautelares decretadas dentro de los procesos mediante autos del 11 de abril y 16 de junio de 2011, ORDENAR al ALCALDE DEL MUNICIPIO DE POPAYÁN que, efectúe el desalojo y retiro de todo tipo de instalaciones y construcciones que se encuentran en los lotes ubicados entre las Calles 22N, 23N, 24N y 24 AN en intercesión con las carreras 7 y 8, para lo cual deberá solicitar el acompañamiento de personal de la Policía Nacional y de las demás autoridades competentes.
Al apelar la sentencia los abogados de los demandados en sentencia de segunda instancia del 12 de julio de 2018 es Consejo de Estado sentenció:
PRIMERO: CONFÍRMENSE los numerales primero, segundo, tercero, séptimo, octavo, noveno, décimo primero y décimo segundo de la parte resolutiva de la sentencia de 9 de abril de 2015, proferida por el Tribunal Administrativo del Cauca”.
Inicialmente a la comunidad de Ciudad Jardín les otorgaron un área de 29.000 metros cuadrados, incluido el reducto del humedal, reconocido como tal después de estudios adelantados por la ONG World Wild Fund for Nature, por estudios realizados entre 2004 y 2008.
Después que los actuales ocupantes apelaron el fallo del área de 29.000 M2 que había sido reconocida como parte del humedal, fue reducida a 9000 metros cuadrados, que sin embargo no les ha sido devuelta por los particulares.
También denuncian que, mediante hábiles maniobras, Martín Muñoz propone que de los 9.000 M2 que deben devolver al humedal y la comunidad, 2.000 M2, le sean entregados como zona de protección para los 20.000 M2 cuadrados que le dejaron para su uso particular.
Esta actitud es considerada como un descaro por los miembros de la Junta de acción comunal, pues, además, proponen incluir como de su propiedad las calles que abrieron en el área comunal que deben devolver, cuando las vías deben ser del municipio y de libre circulación.
Los directivos de la Junta de acción comunal consideran que, en este largo pleito, gracias a las influencias sociales, políticas y económicas de los descendientes de los propietarios del predio original y de los particulares a quienes les vendieron lo que era de la comunidad, durante varios años algunos funcionarios de autoridades municipales y ambientales han asumido acciones y omisiones que claramente los favorecen. “El peso de los apellidos y las influencias políticas que tanto funcionan en Popayán”, comenta el abogado Rodrigo Collazos.
Después que, en 2011, destruyeron las canchas del fútbol y ocuparon el área en disputa, no construyeron la urbanización anunciada; pero si habilitaron un parqueadero de gran capacidad, el cual no está legalizado y se escuda en la figura de comodato para eludir las visitas y requerimientos de las autoridades, no pagar impuestos al municipio y a la DIAN, según denuncian vecinos del sector.
Hace unos meses un oficial de Policía visitó el parqueadero y lo cerró por no tener la documentación requerida, pero milagrosamente a los días siguieron funcionando sin problemas.
“Lo peor es que la movilización de pesados camiones y hasta maquinaria pesada que guardan en el parqueadero ha cuarteado el concreto con el que pavimentaron después de grandes esfuerzos que hicieron los vecinos del sector y la junta de acción comunal ante la alcaldía y el cual no fue diseñado para soportar camiones de más de tres toneladas”, agrega don Arcesio.
Para eludir el control de las autoridades y pago de impuestos, a quienes usan el parqueadero no les entregan recibos y anotan en un cuaderno las características del vehículo y la suma pagada.
Ante la demora en hacer entrega efectiva de estos terrenos los directivos de la Junta de acción comunal del barrio Ciudad Jardín solicitaron a las autoridades correspondientes hacer cumplir la orden judicial que ordenó entregar 9000 m2 a la comunidad.
Finalmente, la Procuraduría General de la Nación por medio de la Regional del departamento del Cauca, mediante Oficio JARA-IUS-E-2024-391467, dirigido a la CRC, a la Empresa del Acueducto de Popayán y la Oficina Municipal de Popayán, les exige responder a una serie de preguntas sobre el manejo que se le ha dado al humedal su estado actual y la demora en cumplir la sentencia que obliga a que les devuelvan el área donde rellenaron el humedal y la zona verde a la que tienen derecho.
“Que realmente lo devuelvan a la comunidad, y no mediante entrega simbólica y sin invitar a representantes de la comunidad, como la payasada que con bombos, platillos y medios de comunicación hicieron en mayo”, expresan los vecinos de la Junta de Acción Comunal del barrio Ciudad Jardín.



