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Miércoles, 21 de octubre de 2026

El Cauca, una región científica

Imagen por: https://chatgpt.com/ «No estoy en esta vida para cumplir las expectativas de otras personas, ni siento que el mundo...

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Joven investigadora analiza plantas con un microscopio en un entorno natural del Cauca
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JESÚS-ALBERTO-AGUILAR

«No estoy en esta vida para cumplir las expectativas de otras personas, ni siento que el mundo deba cumplir las mías». – Frase atribuida a Fritz Perls, psicoanalista alemán.

El Cauca posee una diversidad ambiental, cultural y territorial que podría convertirse en una fuente de investigación, innovación y desarrollo económico. Jesús Alberto Aguilar Guerrero plantea que la ciencia y la tecnología deben ocupar un lugar central en las políticas públicas del departamento, especialmente en los municipios afectados por la violencia. El autor propone laboratorios rurales, investigaciones sobre biodiversidad y soluciones tecnológicas para la agricultura, la salud y la prevención de desastres, con el respaldo de las administraciones locales, las universidades y la bancada parlamentaria caucana.

Durante los últimos cincuenta años, al Cauca le han ofrecido distintas respuestas para superar la violencia y enfrentar sus problemas sociales. Hemos conocido el Plan Colombia, los programas de sustitución de cultivos ilícitos, la militarización de territorios y los acuerdos de paz. Cada iniciativa ha tenido objetivos y resultados diferentes, pero ninguna ha conseguido resolver por completo las dificultades que afectan a numerosas comunidades rurales.

Por eso considero necesario examinar una alternativa que todavía no ocupa el lugar que merece en las decisiones públicas: convertir al Cauca en una región científica.

Nuestro departamento necesita seguridad y protección para sus habitantes, pero también investigación, tecnología, educación y oportunidades económicas. Las respuestas institucionales no pueden concentrarse exclusivamente en la confrontación armada cuando existen problemas relacionados con la productividad agrícola, el acceso al conocimiento, la salud y el aprovechamiento de los recursos naturales.

La ciencia puede contribuir a resolver esas dificultades, siempre que sus beneficios lleguen a las veredas y corregimientos.

Hace aproximadamente una década, Colciencias, el Departamento Nacional de Planeación y otras entidades comenzaron procesos orientados a formular políticas públicas para promover el desarrollo científico y tecnológico del país.

Esa trayectoria tiene hoy un referente en el documento CONPES 4069, que establece la Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2022-2031. Su propósito incluye aumentar la contribución del conocimiento al desarrollo social, económico y ambiental mediante un enfoque territorial, diferencial y participativo.

La existencia de esta política abre una discusión sobre las responsabilidades que corresponden a los departamentos y municipios.

El Cauca necesita presentar proyectos capaces de responder a sus propias condiciones. Para lograrlo, las alcaldías, la Gobernación y los representantes del departamento en el Congreso deben coordinarse con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, las universidades y los centros de investigación.

También resulta necesaria la participación de investigadores, empresarios, organizaciones comunitarias y autoridades étnicas.

El conocimiento debe producirse con quienes enfrentan directamente los problemas. Un proyecto científico pierde buena parte de su utilidad si desconoce las necesidades de la población a la que pretende beneficiar.

Cuando observamos el territorio caucano encontramos una diversidad que merece estudiarse. Tenemos costas sobre el océano Pacífico, selvas, montañas, páramos, zonas de clima seco y áreas de alta montaña.

Guapi representa una puerta hacia la biodiversidad del litoral Pacífico. El Patía presenta condiciones ambientales diferentes, mientras Puracé reúne ecosistemas de alta montaña. En el Macizo Colombiano nacen importantes sistemas hídricos y se desarrollan actividades agrícolas que dependen de las condiciones del suelo y del clima.

En nuestra reflexión hemos utilizado la comparación de que en el Cauca podrían caber tres países europeos. Es una imagen sobre su extensión que requiere precisar qué países se toman como referencia.

También hablamos de cinco pisos térmicos y de trece pueblos indígenas presentes en el departamento. Estas cifras deben contrastarse con información geográfica y registros oficiales de población étnica.

La diversidad cultural constituye otro campo de conocimiento.

Los pueblos indígenas conservan saberes sobre plantas, territorios y prácticas tradicionales. Las comunidades afrodescendientes del Pacífico poseen conocimientos relacionados con el uso de recursos naturales y prácticas propias de cuidado. Los campesinos, por su parte, han desarrollado experiencias sobre las condiciones de los cultivos y la observación del clima.

Estos conocimientos merecen respeto y pueden dialogar con la investigación académica mediante acuerdos que reconozcan los derechos de las comunidades.

No deberían ser utilizados por terceros sin consentimiento ni participación de sus portadores.

En países como Israel y Corea del Sur, la investigación y el desarrollo tecnológico han participado en procesos de transformación económica.

Israel ha desarrollado tecnologías agrícolas para producir en condiciones de escasez de agua, mientras Corea del Sur ha destinado recursos a la investigación industrial y tecnológica.

Son experiencias con contextos históricos, políticos y económicos distintos a los nuestros. No podemos copiarlas sin considerar las condiciones del Cauca, pero sí estudiar sus políticas de formación científica, inversión y desarrollo productivo.

Nuestro departamento dispone de recursos naturales y conocimientos que requieren investigación para aprovecharse responsablemente.

La pregunta es cómo convertir esa riqueza en oportunidades para los habitantes de los 42 municipios caucanos.

Ser una región científica no significa construir edificios llenos de microscopios y equipos que nadie sabe utilizar.

La primera propuesta consiste en acercar los servicios de investigación agrícola a los productores rurales.

Un estudiante de una vereda debería aprender a sembrar, pero también comprender por qué un suelo pierde fertilidad, cuáles son sus características y qué prácticas pueden mejorar su productividad.

Propongo estudiar la posibilidad de establecer servicios de análisis de suelos en cada municipio, de acuerdo con sus necesidades productivas y capacidades técnicas.

Tomemos como ejemplo a un campesino de Almaguer que necesita conocer las condiciones de su terreno antes de iniciar una siembra.

En la columna original planteamos que enviar una muestra a Popayán podría representar una espera de tres meses y un costo de $200.000. Esas cifras requieren comprobarse con proveedores de análisis de laboratorio y usuarios del servicio.

La propuesta busca que los resultados puedan entregarse en aproximadamente dos días, cuando el procedimiento técnico lo permita.

Contar con información oportuna facilitaría la selección de cultivos, el manejo de fertilizantes y la toma de decisiones sobre el suelo. También podría contribuir a reducir gastos y prácticas inadecuadas, dependiendo de las características de cada explotación agrícola.

La ciencia debe ofrecer respuestas que los campesinos puedan utilizar.

La segunda propuesta consiste en estudiar la biodiversidad del Cauca y sus posibles aplicaciones científicas, comerciales y ambientales.

En Guapi y otros municipios del Pacífico existen conocimientos tradicionales sobre el uso de plantas. Algunos están relacionados con prácticas de cuidado y atención de distintas afecciones.

El texto original menciona una planta utilizada tradicionalmente frente a mordeduras de serpientes, pero no identifica la especie ni aporta estudios que permitan comprobar su eficacia.

Su investigación requeriría la participación de profesionales de la salud, especialistas en biodiversidad y comunidades conocedoras de esas prácticas. Ningún remedio tradicional debe presentarse como sustituto de la atención médica urgente ante una mordedura de serpiente sin evidencia científica que respalde su seguridad y eficacia.

La Universidad del Cauca podría participar en investigaciones de esta naturaleza mediante acuerdos con las comunidades afrodescendientes, las autoridades correspondientes y los investigadores especializados.

Los resultados tendrían que respetar las normas de acceso a recursos genéticos, los derechos sobre los conocimientos tradicionales y las condiciones aplicables de propiedad intelectual.

El manglar también ofrece posibilidades de investigación relacionadas con la conservación, los ecosistemas costeros y el aprovechamiento sostenible.

Debemos encontrar mecanismos para que su protección represente beneficios para quienes viven cerca de estos ecosistemas.

La riqueza ambiental tiene valor por los servicios que presta y por las posibilidades de conocimiento que ofrece, sin necesidad de destruirla para obtener beneficios económicos.

La tercera propuesta consiste en utilizar las herramientas tecnológicas para atender problemas concretos de las comunidades.

Los teléfonos móviles, las aplicaciones, los drones y la inteligencia artificial pueden convertirse en instrumentos de investigación y prestación de servicios.

En Argelia, por ejemplo, podría estudiarse la viabilidad del transporte de determinados suministros médicos mediante drones, sujeto a las condiciones de seguridad, las normas aeronáuticas y los requisitos sanitarios.

En Páez, cuya cabecera municipal es Belalcázar, los productores de café podrían utilizar herramientas digitales para consultar precios internacionales y acceder a información comercial relevante.

En la región del Patía, los sistemas de monitoreo y los modelos de inteligencia artificial podrían apoyar la identificación de riesgos de inundación, siempre que dispongan de datos confiables y seguimiento técnico.

Estos ejemplos son propuestas de aplicación tecnológica, no proyectos cuya ejecución haya sido confirmada.

El propósito es que los jóvenes aprendan a utilizar el conocimiento científico para atender necesidades de sus territorios.

Un laboratorio, una plataforma digital o un sistema de monitoreo adquieren utilidad cuando resuelven problemas identificados con la población.

La financiación constituye uno de los principales desafíos para desarrollar estas propuestas.

El Sistema General de Regalías contempla una asignación destinada a ciencia, tecnología e innovación. De acuerdo con la Ley 2056 de 2020, corresponde al 10 % de los recursos del sistema, bajo las condiciones previstas por la normativa.

La existencia de esta fuente permite que entidades y organizaciones habilitadas participen en convocatorias para financiar proyectos de investigación e innovación.

Sin embargo, los recursos no se entregan automáticamente a un departamento por presentar una propuesta. Los proyectos deben cumplir requisitos técnicos, financieros y administrativos, además de los procedimientos establecidos.

El Cauca necesita formular iniciativas que respondan a sus características territoriales y puedan demostrar resultados.

Podríamos estudiar la creación de centros de ciencia y servicios especializados en el Macizo Colombiano, el norte del departamento y el litoral Pacífico.

Estos espacios deberían definirse según las necesidades de cada región, las capacidades institucionales disponibles y las posibilidades de financiación.

También considero necesario promover la conformación o participación de un Consejo Asesor de Ciencia que reúna a investigadores, empresarios, vicerrectores de investigación, representantes institucionales y actores comunitarios.

Su función tendría que estar claramente establecida para evitar que se convierta en otra instancia de reuniones sin resultados.

La ciencia debe aparecer en los presupuestos y programas de gobierno, con metas que permitan evaluar sus resultados.

Las alcaldías tienen responsabilidades relacionadas con la educación, el desarrollo local y la articulación de proyectos territoriales. La Gobernación puede coordinar iniciativas de alcance departamental y los congresistas pueden participar desde sus competencias legislativas y de control político.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y otras entidades nacionales disponen de instrumentos para apoyar la investigación conforme a sus programas y convocatorias.

La discusión consiste en determinar qué proyectos necesita realmente el Cauca y cómo pueden desarrollarse sin desperdiciar recursos.

No sería adecuado concentrar todas las inversiones en Popayán si existen territorios que requieren servicios científicos más cercanos.

Pero tampoco resultaría útil construir laboratorios en cada municipio sin garantizar personal capacitado, mantenimiento, equipos adecuados y financiación permanente.

Las decisiones deben responder a estudios técnicos y a las necesidades de las comunidades.

Durante muchos años hemos visto cómo la violencia limita las posibilidades de quienes crecen en distintas regiones del departamento.

Por eso imaginamos un Cauca donde un joven de El Tambo pueda encontrar en la biología, la investigación agrícola o la tecnología una alternativa real para construir su futuro.

Para conseguirlo necesita educación, orientación vocacional, oportunidades de ingreso a instituciones de formación y condiciones laborales que permitan ejercer sus conocimientos.

La investigación científica también debe relacionarse con el trabajo y la actividad productiva.

Formar profesionales sin oportunidades para desarrollar sus capacidades en el territorio puede terminar alejando del departamento a quienes desean contribuir a su desarrollo.

Necesitamos que las universidades, las instituciones educativas y las entidades públicas encuentren mecanismos para vincular el talento de los jóvenes con los problemas y las posibilidades de sus municipios.

La aspiración de convertir al Cauca en una región científica requiere continuidad, recursos y decisiones verificables.

Tenemos un territorio con diversidad biológica, cultural y productiva. Lo que propongo es estudiar esa riqueza, protegerla y convertir el conocimiento en oportunidades para sus habitantes.

Quisiera que llegara el día en que un niño de El Tambo pudiera elegir ser biólogo con la certeza de encontrar oportunidades para ejercer su profesión, sin que las economías ilegales condicionen su futuro.

Ese es el Cauca científico por el que debemos trabajar.


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Jesús Alberto Aguilar Guerrero

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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