El trasfondo de la lucha por el poder en Venezuela.


El trasfondo de la lucha por el poder en Venezuela.
Al gobierno de Colombia le toca actuar con cautela y diplomacia pues en Venezuela se juegan intereses de los Estados Unidos, Rusia y China, estos dos países con gran influencia, inversiones en la industria petrolera, minera e industrial y un importante suministro de armas al vecino país.
Aunque no es un riesgo inminente, dentro de las jugadas extremas que pueden jugar las potencias sobre el tablero de Colombia y Venezuela, no hay que descartar que ambos países puedan convertirse en escenario de guerra como la qué en Ucrania, Israel y Gaza, libran fuera de sus fronteras.
Venezuela es el país de mayores reservas petroleras del mundo y rico en oro, coltán, aluminio, hierro y otros minerales y está en el tradicional “patio trasero” de los gringos.
Desde el ascenso de Chávez al poder Estados Unidos perdió el control absoluto sobre la economía e industria petrolera venezolana y ahora lo necesita con urgencia.
Después de en el gobierno de Trump fracasó el reconocimiento de Guaido como “presidente” y las sanciones sobre su economía, y finanzas, Biden ofreció aliviar las sanciones, producir y exportar más petróleo, siempre y cuando Maduro permitiera elecciones verdaderamente imparciales.
La promesa fue incumplida y el resultado de las elecciones del 28 de julio fue rechazado por la oposición que se sintió robada y por la mayoría de países, a excepción de Rusia, China e Irán, que se apresuraron a reconocer el triunfo anunciado por Maduro.
COLOMBIA EN EL MAPA GEOPOLÍTICO
Desde el siglo XX Colombia ha sido el país más fiel a los Estados Unidos, con mayor razón, desde cuando en el gobierno de Santos, en 2017, la afilió a la OTAN como el primer país socio no europeo.
Sin olvidar qué, en materia de seguridad, entrenamiento, dotación, financiación de lucha antiguerrillera y contra las drogas, la dependencia del país y sus Fuerzas Armadas ha sido innegable, (recordar el Plan Colombia) aún en el gobierno de Petro.
Por el actual alineamiento de sus gobiernos con relación a las potencias, en caso extremo Colombia y Venezuela podrían ser teatro de guerra para que en el fondo se enfrenten los Estados Unidos y Europa, contra China, Rusia e Irán.
De ahí los temores expresados por el presidente Petro en caso de no encontrar una salida negociada al problema generado por las irregularidades evidenciadas antes y después de las elecciones presidenciales del 28 de julio, aludiendo al intenso movimiento de naves en el Caribe y Pacífico, como la flota naval rusa que visita a Cuba y el portaviones gringo que recientemente visitó a Buenaventura.
ANTECEDENTES GEOPOLÍTICOS
Desde principios de los 90 del siglo XX, al caer el muro de Berlín, la Cortina de hierro y desmoronarse la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, los llamados países emergentes, Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica buscaron mayor democracia entre naciones y después de varios intentos integraron los BRICS, que junto a otros países como Turquía e Irán, bregan por un mundo multipolar y no unipolar al quedar los Estados Unidos y el dólar dominando al resto de países.
El debilitar a Rusia con su potente arsenal nuclear fue principal objetivo de los Estados Unidos y la OTAN que en sus fronteras afilió a Polonia, los países bálticos e iba tras de Ucrania, países antes dependientes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, que se desmoronó en 1991, junto al Pacto de Varsovia, la antigua alianza militar conformada por los países de Europa oriental afiliados a la entonces llamada “Cortina de hierro”.
Ahora con los BRICS esa pelea se da en la economía buscando controlar el ascenso de China con mayores impuestos para sus artículos de exportación y también por las armas, en guerras que las potencias promueven fuera de sus fronteras.
Después de la guerra en Ucrania y el Medio Oriente la guerra entre Colombia y Venezuela podría ser la siguiente, antes que se prenda la III Guerra Mundial, en caso de que a China le dé por recuperar la isla de Taiwán hoy protegida por los Estados Unidos.
No hay que olvidar que Colombia ha tenido diferencias diplomáticas con Nicaragua por la soberanía marítima vecina del archipiélago de San Andrés y este país, junto con Cuba, son aliados de China y Rusia.
A Cuba acaba de llegar una poderosa flota naval rusa que hace ejercicios militares con las fuerzas nacionales, así como antes los han hecho con las venezolanas y al igual que las fuerzas armadas colombianas periódicamente hacen ejercicios militares conjuntos con las de los Estados Unidos.
A Rusia y China no les interesa que la revolución bolivariana iniciada por Chávez hasta ahora haya sido un fracaso y con Maduro se haya convertido en un festín de corrupción para la camarilla que desde que murió el comandante aceleró el proceso de saqueo de PDVSA y las empresas y bienes del Estado. Tienen multimillonarias inversiones en todos los sectores de la economía y sobre todo la China intenta reactivar la economía venezolana con un gigantesco programa de instalación de nuevas explotaciones mineras, construcción de fábricas, obras públicas y proyectos productivos.
Venezuela junto a Nicaragua y Cuba serían sus aliados en caso de agudizarse la lucha entre potencias por establecer un nuevo orden (o desorden) mundial.
La situación no es fácil para cualquiera que sea el presidente de Colombia.
Duque rompió relaciones, apoyó a Guaidó y a un grupo paramilitar que planeaba derrocar a Maduro, le permitió la entrada a más de 3 millones de venezolanos y quedamos peor, sin relaciones diplomáticas, fronteras cerradas y en manos de traficantes, bandas armadas de toda clase y comercio legal nulo.
Petro reabrió la embajada y la frontera junto al comercio que se ha recuperado lentamente.
En la crisis actual intenta una salida diplomática junto con Lula, AMLO y Boric, al llamar a Maduro a divulgar las actas electorales y respetar el resultado.
Ahora que los gringos reconocieron a González como presidente no se sabe si antes de sus elecciones presidenciales se atreverán a invadir a Venezuela (como lo claman dirigentes de la ultraderecha continental) y si les responden rusos y chinos apoyando tropas y armando ejércitos con participación de cubanos y nicaragüenses como carne de cañón en la guerra que también tocaría a Colombia con ejércitos regulares enfrentados más guerrillas y paramilitares en medio.
Sería traerle la guerra al patio trasero de los gringos: un auténtico despelote, matadero y trabajo de demolición para que nos dejen en ruinas, y después, al igual que hicieron en Irak con la empresa Halliburton del entonces vicepresidente Cheney, a costos multimillonarios, los mismos gringos se ofrezcan a contratar la reconstrucción de Colombia y Venezuela, o también los rusos y los chinos en caso de que sean los ganadores.
Creo que Maduro perdió las elecciones, pero no quiere entregar el poder, no sólo porque podría terminar preso sino se va para Rusia, China o Cuba. También, porque destaparían todos los robos y crímenes que han hecho con sus secuaces del Cártel de los soles” y los Boliburgueses.
Maduro se siente respaldado por China, Rusia e Irán que están enfrentados con los Estados Unidos y no tienen problema en medir fuerzas y ensayar armas en territorios de Venezuela y Colombia, como lo están haciendo en Ucrania y Gaza.
Por eso Petro dijo que veía con temor la presencia de grandes naves de estas potencias navegando por el Caribe. Ya años antes los rusos han hecho ejercicios militares con las fuerzas armadas venezolanas y los gringos acostumbran a realizarlos con el ejército y las fuerzas aérea y naval de Colombia y otros países vecinos.
No es un peligro inminente, pero en los juegos de guerra de los poderosos podría ser una jugada extrema posible.
Por eso la actitud más prudente es la que adelantan Lula, Amlo, Boric y Petro para que Maduro muestre las actas electorales y llegue a consenso con la oposición venezolana para buscar una salida pacífica y democrática a la crisis actual.




