La libertad de expresión y el pensamiento


La libertad de expresión y el pensamiento.
Debido a mi curiosidad natural por ser “ratón de biblioteca” acompañado con mis amigos los libros que nunca fallan, unida a la “loca de la casa”, la imaginación, como muy bien la llama la excelente escritora española Rosa Montero, en uno de sus últimos libros publicados y ahora atrapado por las llamadas redes sociales y su incesante información que nos atosigan y nos persiguen por todos los costados, sin posibilidad de escape, encontré un párrafo compartido en X por Julio Paleteiro Ortiz, del filósofo europeo Emilio Lledo, el cual al leerlo a primera vista e impresión, me pareció demasiado importante para compartirlo con mis amables lectores (as) y no me aguanté las ganas de escribirlo en mi libreta de apuntes, para los efectos de una columna de opinión, como la que ahora, ustedes están leyendo.
El mencionado párrafo expresa los siguiente: “A mí me llama la atención que siempre se habla y con razón, de LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Es obvio que hay que tener eso, pero lo que hay que tener principal y primeramente ES LIBERTAD DE PENSAMIENTO. ¿Qué me importa a mí la libertad de expresión si no digo más que imbecilidades? ¿Para qué sirve si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, si no sabes ser LIBRE INTELECTUALMENTE?”.
Ahora bien, desglosando muy bien algunos temas del texto anterior, que de por sí es muy importante, encontramos primero el derecho fundamental de la “libertad de expresión”, consagrado en nuestra Constitución Nacional en su artículo 20: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresión y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial y la de fundar medios masivos de comunicación”. En cuanto a este artículo, se cumple en forma relativa, casi a medias, en forma sesgada, porque muchos medios de comunicación actúan de acuerdo a sus intereses económicos como la mayoría de los grandes medios que en Colombia existen a nivel escrito, radial y televisivo, como especie de grandes pulpos a favor de las grandes empresas y familias adineradas, las llamadas élites, en detrimento de los medios de ciudades de provincia o intermedias.
Ya que comentamos sobre la “Libertad de expresión”, no olvidemos que el pasado viernes 3 de mayo del presente año, recordamos la proclamación del “DIA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA”, en el año de 1933, hace ya 31 años, por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la UNESCO. A propósito, en el artículo 73 de nuestra Constitución Nacional leemos: “La actividad periodística gozará de protección para garantizar libertad e independencia profesional”.
Ahora bien, de acuerdo a lo expresado por el filósofo Emilio Lledo, tanto en la libertad de expresión como en la libertad de prensa, hay que rescatar el sentido crítico para ser libres intelectualmente y no cometer, lo que él llama muy bien “imbecilidades”. El pensamiento crítico consiste en llevar al análisis racional todo lo que leemos, escuchamos, y vemos en los medios de comunicación para diferenciar la buena información de la mala.
PARA LEER Y PENSAR: “EL HOMBRE NACE LIBRE, RESPONSABLE Y SIN EXCUSAS”. (SARTRE).
“SIN DEMOCRACIA, LA LIBERTAD ES UNA QUIMERA”. (OCTAVIO PAZ).




