
Ruinas de la Casa del Ciego ponen en riesgo a comunidad quilichagueña

Desde hace varios años las ruinas de una vivienda, conocida como la “Casa del Ciego”, ponen en riesgo a la comunidad vecina del barrio Santa Anita, en Santander de Quilichao, pues se ha denunciado repetidamente la presencia de habitantes de calle y consumo de drogas, que generan problemas de orden público y sanitario.

Desde Proclama del Cauca y Valle nos trasladamos hasta el barrio Santa Anita -primera etapa- del municipio de Santander de Quilichao, con el fin de conocer de primera mano la difícil situación por la que están pasando los habitantes de esta localidad.

Se trata de la antigua Casa del Ciego que actualmente se encuentra en ruinas, esta vivienda queda ubicada sobre la carrera séptima (7) con calle quinta (5) esquina, diagonal a la Institución Educativa Limbania Velasco, sobre la orilla del río.

Al parecer, esta casa abandonada ha servido como “cambuche” para caminantes, consumidores de todo tipo de sustancias psicoactivas (spa) e indigentes, que a diario convierten este tranquilo barrio en una pesadilla; pues alteran el orden público con riñas, gritos y atracos a los mismos habitantes del sector, sin mencionar los fuertes olores de materia fecal que se sienten al interior de la mencionada vivienda.

“Estamos indignados, les estamos pidiendo a INSOR y al INCI que se pronuncien como los propietarios que son, llevamos años con este problema en el barrio, sufrimos, atracos, peleas callejeras que perturban la tranquilidad del sector”. Estas fueron algunas de las palabras que compartió el presidente de Junta de Acción Comunal de Santa Anita 1, Fredy Antonio Parra.

Habitantes del mismo barrio también aprovecharon el medio de comunicación para manifestar su preocupación frente a este caso, cuentan que en varias ocasiones deben acudir al llamado de la Policía para controlar el orden público, pero que esto es pan de cada día.
El Instituto Nacional para Ciegos (INCI) y el Instituto Nacional de Sordos (INSOR) no se han pronunciado desde el año 2019, pues en junio del anterior año ya se había adelantado una negociación con la administración municipal local, una conversación que al parecer quedo sosegada.

Siguen pasando los días y los habitantes continúan abrumados y desesperados, pues están sin saber qué hacer. ¿Por cuánto tiempo tendrán que aguantarse los malos olores, el consumo de spa y el peligro que significa movilizarse por el sector? Otros afirmaron que no quieren tomar medidas por su propia cuenta…

Continuaremos pendientes del desarrollo de esta calamidad que hoy afecta a los ciudadanos del barrio Santa Anita, en Santander de Quilichao.