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Sábado, 3 de octubre de 2026

¿Por qué Duque no convence?

LOS-EQUIVOCADOS-ESFUERZOS-DEL-GOBIERNO-URIBE-DUQUE-EN-HACERNOS-CREER-QUE-NO-HAY-PAZ
¿Por qué Duque no convence?

¿Por qué Duque no convence?

El presidente Iván Duque nació con un pecado original, como el Adán de la Biblia, el cual, hasta ahora, no ha podido expiar. El del Merecimiento.

Venimos de muy lejos, donde los que dirigen las naciones tienen que merecerlo, primero por “sangre noble”, lo cual se pretendió acabar con la revolución francesa y, los ilustrados; aunque prevaleciendo lo de la “sangre”, con otros matices, después del susodicho movimiento revolucionario.

Los criollos, por ejemplo, en Colombia, o sea, los descendientes de españoles nacidos en América se creían en el siglo XIX con más derecho para gobernar la naciente nación, que los nativos americanos o los esclavos ya libertos, traídos del África.

Con todo, nuestro país ha sido manejado fundamentalmente por castas criollas de “sangre”, incluso Bolívar, nuestro padre político, mestizo de “sangre”, como es todo el mundo en esta nación, era un hombre acomodado, criado en medio de una generosa y vasta fortuna. Es decir, de “sangre” para gobernar.

Un fenómeno exógeno como el narcotráfico ha pretermitido los ascensos de clase en Colombia, incluso llegó amenazar y contaminar la dirigencia política nacional. En ese revuelto de dinero, negocios mafiosos y estamentos de poder, se descompuso la sucesión “natural” que se traía, llamado “Delfinato”. Ejemplo: el hijo de López fue presidente, casi el de Lleras, el de Pastrana, el del tío abuelo de Santos.

Volviendo a Duque, ¿por qué no lo quiere la gente, si es un hombre joven, con alguna preparación intelectual y quien participó en un proceso democrático?

Podríamos decir que no supo leer su triunfo, pues para lograrlo, hubo de concitar a sirios y troyanos, todos del viejo establecimiento, privilegiados o cuestionados. Saliendo decidido a golpear a sus muy significativos contrincantes reflejados en el voto popular y el descontento social: maestros, sindicatos, sectores deprimidos étnicos, reivindicadores de tierra y estudiantes, todos con propuestas validas, que hasta ahora no han podido ser oídos para equilibrar un tanto este desigual país.

Esta mala lectura del país de Duque, que explica la malquerencia, la podríamos sintetizar en dos, ambas derivadas del pecado original: Merecimiento.

Uno, la forma. Por no haber demostrado experiencia, ni conocimientos políticos sobre Colombia, aún así, Uribe, quien fue su mentor, curtido político antioqueño que no pertenecía a la élites de “sangre” de Colombia, sino a ese revuelto de nuevos líderes políticos colombianos que están manejando el país, de hecho y de derecho, seguramente calculó mal su encargo, lo designó como su candidato, y lo hizo elegir, subsistiendo en el ambiente el peligroso tufillo para un presidente de la subsidiaridad, “el que dijo Uribe”, independientemente de sus cualidades y capacidades, esto de entrada le dio un carácter de menos valía.

Dos.- Lo rodeó de una dirigencia política incapaz y, por sobre todo, sin merecimientos ni reconocimiento político alguno, dizque para cobrarle una “traición” a Santos, presentándole de entrada, como venganza, la destrucción del proceso de paz a través de unas objeciones ridículas, aupadas por un oportunista fiscal general, no solamente avieso, sino torcido y pillo.

Por último, ya en el poder, se ha dedicado a apuntalar, aún más, a los sectores que lo eligieron, dejando por fuera esos vastos núcleos poblacionales atrás mencionados y… paros van, paros vienen, hasta que llegó una fuerza mayor: el Coronavirus.

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One comment

  • Nnn

    viernes 17 abril, 2020 a las 10:09 pm at 10:09 pm

    Q estupidez!!!

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