SON ESOS NAUFRAGIOS…


SON ESOS NAUFRAGIOS…

D preguntaba a R por qué era tan pesimista. Habían discutido sobre ello varias veces, y R siempre respondía con su «metafísica surrealista«. Un mundo pletórico de apariencias siempre había convencido a R de la necesidad de trascenderlo a los territorios de lo que llamaba «Lo Fundamental«. Y, claro, la charla resbalaba entre meras suposiciones para llenar el rato, pero a veces coincidían en líneas generales:
D- La realidad actual urge que evolucionemos hacia el extraordinario estado de dejar el cuerpo en la casa y salir con el espíritu a darse una vuelta por la ciudad, solo de paseo; que no sea a comprar papel higiénico ni a pagar servicios.
R- Jajajaja. Maravillosa propuesta. Ojalá nos salgan alas y el mundo nos reciba con la levedad amable requerida.
D- Son necesarias esas alas. Hay tantas circunstancias que nos afectan, por su dura apariencia de naufragios existenciales.
R- Son esos naufragios los que nos llevan a otros territorios, visiones y necesidades fundamentales.
D- También naufragios existenciales que en algunos casos nunca alcanzan buen puerto.
R- Todo naufragio implica peligro mortal. Sólo la Gracia que la vida otorga a veces, salva, da y mueve a otra oportunidad. Y en los naufragios encontramos a veces nuestro verdadero norte.
D- Bueno, vale eso de hacer del naufragio una segunda oportunidad.
R- En realidad, toda vida es un naufragio, una caída torpe en las matrices del tiempo.
D- De algún modo. Uno va por la vida como capoteando un mar picado, entre el pecado y el pescado.
R- Uno va por la vida regresando a la tierra que nos dio el cuerpo. Enterrarnos en el origen nos devuelve a la cuna donde comenzaron todas las canciones, y allí se acaban todos los cantos. La quietud última nos dará su sombra.
Rodrigo Valencia Q – Donaldo Mendoza



