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miércoles 9 mayo, 2018 a las 12:37 pm

La V  y  la V

La V  y  la V

La V  y  la V

La V  y  la V

¿NOS JODIMOS?
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En este país siempre nos han regido (sin saberlo o sin admitirlo) las dos V y ninguna de ellas es la V de la victoria como en otros pueblos. Como siempre hemos sido una nación de derrotados (o de resignados) hemos preferido que nuestra marcha hacia adelante sea regida por los Ventajosos y los Vengativos. La ley del avispado, la del que siempre trata de sacar ventaja en cualquier negocio o en cualquier movimiento, y que el rector de Eafit Juan Luis Mejía explicó detalladamente en alguna conferencia, ha manejado la marcha de este país. Por la formación católica que tuvo Colombia durante 300 años de colonia. Por la malicia indígena o la pereza negra que nos quedó como gen recesivo en nuestra mezcla genética. Por el influjo que tuvieron los paisas entucadores colonizando el país con su sudor, sus hachas arrasamontes y su astucia para convencer o tumbar con labia o con trucos .Por la ventaja que sacaron desde el primer momento los bogotanos construyendo la capital del reino en tierra fría donde no llegaba el azote del paludismo ni los mosquitos. Porque siempre nos enseñaron en la iglesia y en la escuela, en el hogar y en la vida diaria que había que sacar ventaja de todo, construimos un país de ventajosos y por ende de desconfiados.

Y como la victoria no nos fue inculcada, sino que nos enseñaron (o nos sometieron) a ser perdedores en este mundo para ganar la gloria eterna en la otra vida, pero como, al mismo tiempo, nadie en su fuero interno aceptaba no poder ganar, encontraron la venganza como la herramienta precisa para poder compensar la derrota. Y en Colombia entonces todos aspiran a que quien la haga la pague. O, en el máximo de los casos, a que sea el destino o la Divina Providencia la que le permita la venganza del árabe andaluz de donde también descendemos: pararse en la puerta de su casa y ver pasar al final el cadáver de su enemigo.

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