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Viernes, 2 de octubre de 2026

¡A usted le toca Profesor!

Fajardo 6

¡A usted le toca Profesor!

¡A usted le toca Profesor!

¡A usted le toca Profesor!

En días pasados repasé un interesante texto: Carta al Maestro Desconocido del escritor tolimense William Ospina Buitrago. Contiene una reflexión sobre la evolución del liderazgo para salvar a los pueblos y lo explica desde el precedente histórico de liderazgo guerrerista cuando se confiaba a los guerreros la misión de salvar a sus pueblos. El testimonio deviene del grito desgarrador del general Bolívar al coronel Rondón “Salve usted la patria”, y éste con intrepidez heroica se arroja lanza en ristre a descabezar a los bien armados soldados españoles.

La guerra no dio resultado como mecanismo para resolver nuestras tensiones sociales, políticas y económicas. Hoy la democracia nos brinda la oportunidad histórica para confiarle los destinos de Colombia a un maestro que tenga posibilidad de regentar la sociedad preparándola para asumir con éxito los retos del posconflicto.

Las encuestas indican que estamos polarizados, enmarcados ideológicamente en falacias de derecha o de izquierda, mientras quienes dominan las estructuras del Estado son los mismos con las mismas. La paz no es sólo la ausencia del conflicto armado, pues comprende la reconciliación, el perdón y la unidad para redargüir los males de la patria luchando contra los intereses oscuros y manipuladores de la corrupción y el miedo.

Necesitamos de un buen profesor que reeduque la Nación, pues no podemos dejar la educación sólo en las escuelas donde se enseña y se aprende. Comparto totalmente la idea de Ospina; es en éste momento de efervescencia y calor, cuando debemos convertir al país entero en una escuela, con un buen maestro que nos ayude a aprender también las lecciones que nos dan los ríos cuando se desbordan, las selvas cuando son taladas, la industria cuando no tiene conciencia de sus responsabilidades, los políticos cuando en lugar de cumplir con su noble misión de administrar los recursos públicos para el beneficio común, se abandonan a la corrupción y al egoísmo.

Los colombianos no es que no aprendamos, sino que a menudo aprendemos lo que no se debe. El mejor modelo pedagógico es el ejemplo y la mejor aula la familia. Nuestros jóvenes están expuestos a elocuentes y pésimos ejemplos. William Ospina afirma: “la televisión no es precisamente una cátedra de buenas maneras, la política no es siempre una lección de honestidad, la publicidad no es que sea una lección de modestia y de austeridad, la economía mundial no es ni mucho menos una lección de generosidad, el modo como se gobierna el mundo no es por supuesto una admirable lección de lógica. Y cuando los alumnos, al responder las pruebas de evaluación de sus procesos de entendimiento, demuestran que no saben manejar los principios básicos de la lógica, que no logran razonar, que no saben deducir, que no comprenden bien el sentido de los textos, que no consiguen argumentar con claridad y con método, a menudo lo que nos están demostrando es que viven en un mundo que no enseña lógica, que no muestra sensatez, que no trasmite orden mental, que no enseña a entenderse con los demás”. Es entonces cuando ideas anacrónicas se apoderan de sus voluntades para someterlos bajo el yugo de la manipulación y la explotación de los abanderados de la infamia.

Llegó el momento de confiar en un buen profesor, coherente, honesto y neutral sin prejuicios, ofuscaciones y manías que le obnubilen el pensamiento; un líder que asuma la responsabilidad de prepararnos para trabajar en unidad por un nuevo país, donde la educación sirva para corregir los males de la sociedad en momentos de tanta confusión y de tanta angustia, donde la adversidad nos ha dividido pero el valor civil y la voluntad patriótica nos unirá para construir un nuevo país, un líder que trabaje en favor del ciudadano, renovado, humano y que su meta principal sea el bienestar del pueblo y no vivir del pueblo perpetuándose en el poder para favorecer las castas corruptas que se han adueñado de la patria. Con Sergio Fajardo ¡Se puede!

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Otras publicaciones de este autor en: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/alvaro-jesus-urbano-rojas/

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