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Viernes, 2 de octubre de 2026
martes 17 octubre, 2017 a las 4:15 pm

DE PASEO POR LA RUTA DEL GATO

Monumento al Gato, de Hernando Tejada, en Cali
Bulevar de los Días
DE PASEO POR LA RUTA DEL GATO / Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Monumento al Gato, de Hernando Tejada, en Cali
Monumento al Gato, de Hernando Tejada, en Cali

Forzosamente he pasado hoy frente al enorme gato que legó Hernando Tejada a Cali. Poco a poco se ido llenando su entorno de innumerables gatas que lo acompañan. El Gato no tiene nombre. Pero todo el mundo detiene su paso cuando va de paso o, aunque sea, voltea la cara para saludarlo.

Esta mañana quise contar cuántas gatas hay detrás de su casa. Poco a poco han ido llegando y muchas se están quedando. Otras se han ido después de hacerle la corte y no conseguir su beneplácito. En este momento hay una fila de 19 gatas que esperan en turno. A su lado tienen sus credenciales. Está escrito su nombre y el de su anterior amo.

Las gatas, por su supuesto, son de menor envergadura. Tienen un tamaño muy inferior al de Tejada. Naturalmente, el color de cada gata es diferente. Mas su tamaño es dos veces más pequeño. Cada una tiene color y características que las distingue desde lejos. En la carpeta que traen sus credenciales aparece su nombre. Sorprende el de una que se llama Sin Nombre, porque perteneció a la Curia guardián de la Biblia en donde no aparece ningún ejemplar de esta familia. Y, claro, no existe nombre para ella.

Las gatas no son de innoble familia. Todas deben tener la misma estatura, el mismo peso, y deben acreditar en un documento sus cualidades y su origen para poder pertenecer al honor de cortejar a Gato tan grande y famoso.

La estancia donde vive el Gato parece un Palacio con galería. Tiene edecanes que cuidan las gatas de su Corte y arreglan sus salas día por día. Las visten, les lavan la ropa, las maquillan y, por supuesto, no permiten que nadie se las toque al Gato. No hay horario para entrar a Palacio. De noche permanece cerrado. Solo ellas, las gatas, saben qué pasa a esas horas. A veces, sin embargo, el Gato se da cuenta que algo ha pasado. Unas están con polvo extraño, otras tienen alborotados sus bigotes o romos sus pelambres. Rápidamente deben apresurarse a decorarlas y retocarles sus lomos y cara.

El Gato cuida muy bien su heredad. Sabe las exigencias de su rango y está enterado de qué reinos vienen sus pretendientes. Una, por ejemplo, es hija del Conde Rayo de la Estancia de Roldanillo. Es la gata de su preferencia aunque todas son de exquisito linaje. Hay otras que lo seducen por su pedigrí inmaculado y por algunas cualidades exóticas que ostentan. Algunas son un poco exageradas en el vestido que portan. Unas vinieron de amarillo, otras con rayas negras tatuadas, otras tienen púas en su lomo. Parecen que están al día en las modas espaciales y globalizadas.

Vaya, usted, amigo que lee, a contemplar gratis a este Gato feliz y con mucha fortuna. Parece oriental con un harén que pocos tienen en tan florido y amplio jardín.

17-10-17                                 9:00 a.m.

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