Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Sábado:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Sábado, 3 de octubre de 2026
lunes 17 abril, 2017 a las 1:34 pm

¿QUÉ ES, PUES, EL AMOR?

amor
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
http://delamanodemaria.com/?tag=lazaro

El amor es un Lázaro perenne.
Cuando apenas ha muerto, resucita.
Amado Nervo

Me dejó infartado un breve texto que me llegó de casualidad de manos de un señor Alex Granada que no tengo el placer de conocer. Entre sus líneas estaba esta perla sobre el amor. Últimamente he estado colgado de un madero que se llama amor, y ahora este señor me espeta en la cara estos dos versos de un Amado, por más señas, mejicano.

Todos sabemos la corta escena sobre Lázaro, el hermano de María Magdalena. Jesús la encontró llorando cuando entró a visitarla en su casa, cerca del Lago de Tiberíades. ¿Por qué no habías dicho que estaba enfermo?, le hizo el reclamo. Y luego se dirigió al lugar donde lo habían sepultado. Allí se detuvo ante la piedra que cubría la tumba, la hizo levantar y dijo con vigor: Levántate, Lázaro y, éste, – muerto -, le hizo caso.

Es el motivo de esta frase de Amado Nervo. Y quienes tuvieron la suerte de ver esta escena tan tierna y emocionante, dijeron: Mirad cómo le amaba. ¿A quién a él o a su hermana que le había hecho el reclamo? De haber ido a visitarla cuando estaba enfermo, con toda seguridad le habría curado.

Sí, hay cosas en que el amor salta a la vista. Qué frase tan oportuna. Salta a la vista el poder del amor como el de la vida. El amor hizo resucitar a Lázaro que estaba bien muerto bajo la losa. Y Nervo no hace más que grabar sobre el papel lo sucedido. No bien había muerto el hermano de Magdalena, el amor lo devolvió a la vida. Este es el leif motiv del minúsculo poema.

¿Será cierto lo que intuyó el poeta del amor? ¿Qué es un Lázaro empedernido que es capaz de morir por una enfermedad llamada desespero o ceguera o reflujo, rencor o rabia y luego recapacita el muerto y a continuación resucita o renace y vuelve a la vida?

¿Puede ocurrir tal cambio, el paso de la muerte física a la vida real, de nuevo? Y el poeta llama a este tránsito misterioso, como lo fue aquel primero, como tendencia perenne y terca. El amor es tan terco cuando es verdadero, que vuelve a repetirse el hecho que Jesús protagonizó, allá, junto al Tiberíades.

¿Tendremos que admitirlo si declaramos que el amor es una suerte de embalsamamiento que cubre en vida a los amantes y, de pronto, sienten que el embrujo ha desaparecido y muere? ¿Hay un entierro o se abre un abismo, similar al de la muerte? Pero a continuación viene un estadio de repensar o decantar el fenómeno ocurrido y vuelve otra vez el amor a renacer entre los amantes ante el grito del hado o la fuerza del destino?

¿Es el amor caprichoso como el niño que ahora dice que quiere y luego bota el bombón porque ya no lo quiere, para luego volver a pedir que se lo repongan?

16-04-17                                5:40 p.m.

Articulos relacionados