Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 1 de octubre de 2026

Confusión y corrupción / Doce años de ignominia

William Vianney Solano
William Vianney Solano
Por: William Vianney Solano / Periodismo Independiente

El problema no es la política, son los políticos, o mejor dicho los politiqueros. Aristóteles dio una bella definición de los políticos cuando los describió como hombres que, habiendo resuelto sus problemas de sostenimiento personal, se pueden dedicar por completo a la defensa de lo público y así labrar su inmortalidad; pero acá, en la Ciudad Señora, estamos lejos de tener buenos políticos, ni si quiera se puede hablar de madurez política, porque ni política hay.

Buga

Y todo empezó desde hace por lo menos doce años, idea de un grupo de sudorosos que vieron en un muchacho algo más, como dijo Gardeazábal, buenas piernas para correr, apto para ser elegido líder de su colectividad y le apoyaron, hasta llevarlo a la Alcaldía, fue tanto el apoyo demostrado que no faltó quien se pusiera a vender leche para tener algo que llevarle a prisión, cuando estuvo allí antes de ser alcalde. La idea, según lo escuchado, era acabar con el imperio de Camilo Arturo Montenegro, que días más tarde, quién lo diría, se reuniría con él, para darle, como dicen, la bendición. El voto a John Harold Suárez en su primera Alcaldía, no fue un voto a su favor, sino en contra de Montenegro, porque la gente ya estaba cansada.

Camilo Montenegro + Suárez
Montenegro + Suárez

Lo dice Oscar Wilde, nadie tendrá el dinero necesario y suficiente como para comprar su propio pasado.

Al principio de su gestión, se apoyó en la asesoría que le brindaran en otrora, personas que sí habían estudiado, bobos untados de colada, como decía él, que lo sirvieron sin condición alguna. Después aprendió solo y poco a poco, los fue dejando a un lado, como suele pasar con todos los ingratos. Quedó en el traste el respaldo que personas de buena fe sin la menor duda, le ofrecieron. Así paga el Diablo a quien bien le sirve.

pablo_victoriaSuárez, lo dije antes, en un conservador acérrimo, de la escuela del exsenador Pablo Victoria, otro disfrazado de gran señor, ahijado político de Angelino Garzón, ex vicepresidente de Colombia, nacido en El Cerrito, Valle del Cauca, y quien quizás le enseñó eso de mimetizarse en la política, de usar el nombre de Dios y de esconder en una camándula su ciclotimia.

Son doce años de confusión y corrupción, doce años de ignominia los que ha vivido la Ciudad Señora que no ha tenido respiro. Desde que empezó el periodo suarista la ciudad ha vivido una serie de confusos eventos y acciones que dejan ver la violación a la norma y a las leyes, el asesinato de Luís Eduardo Domínguez, gerente del Hospital Divino Niño, de su secretaria, el homicidio del entonces presidente del Concejo, Alexander Trejos, y una ola de hechos judiciales que nunca, hasta hoy, tuvieron claridad. Posteriormente, amenazas a concejales, asesinatos y muertes violentas, extorsiones, suicidios, incluyendo el del conductor de Suárez, el asesinato a plena luz del día del gerente de Radio Guadalajara; desgobiernos que dejaron claro que no valió la pena la decisión tomada años atrás y que le abrieron la puerta del establecimiento a estos que viven convencidos que con los dineros del pueblo, se puede hacer negocios particulares.

La serie de malas decisiones administrativas que han llevado a la Ciudad a pagar millones y millones de pesos por despidos a trabajadores del Estado, la multa a ENELAR, que asciende a los 7 mil millones de pesos, aproximadamente; la venta del cementerio, el alza del predial y un sin número de situaciones anómalas de un Gobierno corrupto que vende hasta el material de nuestro río.

Y ya para terminar y como si fuera poco, no podría calificarse como transparente su último accionar, por desgracia; las pasadas elecciones.

Ojalá fuera el final, y el principio del fin de esta maldita corrupción. Y hoy a vísperas de decirle adiós a su paso por la Alcaldía, aunque casi nunca permaneció en ella y quiera en ella seguir, un presunto fraude electoral, donde se han visto involucradas todas las instituciones gubernamentales de la ciudad, que vergüenza.

Solo un presunto fraude electoral hace a un lado a hombres serios, estudiosos, con carácter de hacer buena política, y pretende darle paso a los sátrapas e inútiles que no tienen ni idea de lo que es un Concejo Municipal o un ejercicio de control político; también es cierto que para el desgobierno al que se le apunta, es mejor los mediocres e ineptos que se queden callados a la hora de comprometer los recursos públicos a favor de un reducido grupo que ya ha estado demasiado tiempo en el poder.

Articulos relacionados