VOTO EN BLANCO ES GRAN SOLUCIÓN


Loco-mbiano

Desde hace días he pensado escribir sobre la conveniencia y utilidad de emplear el mecanismo de votar en blanco en las próximas elecciones para Congreso. Es una manera de expresar el desagrado por los continuos agravios que hacen los congresistas con la Nación.
De todos es conocido que los parlamentarios ganan por día más de un salario mínimo. Que es el Parlamento que más gana en el mundo. Que legisla rápido para su conveniencia y que para ello guarda secreto. Que está en sus manos casi que por completo el nombramiento de magistrados de las altas cortes. Que su ausentismo es otra lacra que mancha la democracia. Que hasta hicieron operación tortuga porque el Consejo de Estado les quitó el sueldo por encima del tope que por Constitución estaba prohibido.
Lástima grande que tengamos que lamentar que el democraterismo en la Constitución del 91 llegó al extremo de aceptar que los parlamentarios solo tuvieran como requisito mínimo ser colombianos y tener 35 años. Esto ha servido para que al congreso entre raimundo y todo el mundo, con avales y sin avales, con plata y pan y pedazo. Y eso los pone en la condición de ser inviolables, de aforados y habilitados para esquivar hasta las leyes de tránsito.
Eso y más ha hecho pensar al colombiano raso – y a los que piensan -, que en las próximas elecciones para presidente y congreso se estrenará lo establecido en el artículo 9 del Acto legislativo No. 1 de 2009. Es decir que la suma de los votos en blanco deberán contarse y si representan la mayoría absoluta, el 50% más 1, se repetirán las elecciones y los candidatos derrotados no podrán volverse a postular.
Sería una lección y un castigo para quienes ostentan la «dignidad» de congresistas y que perdieran la oportunidad de volver a ocupar sus ansiadas y para algunos sus perpetuas curules.
Para que este desiderátum se haga realidad hace falta decisión y frente en alto. Habrá que pensar en el bien de la Patria que ellos han descuidado y en el bien que haríamos de quitarnos de encima este otro mal tan grande como el de las Farc o de las Bacrim y el narcotráfico.
Tendría la Registraduría que convocar a nuevas elecciones en las que se presentaran nuevos candidatos, sin los resabios de estos que se atornillan en sus curules por años y de por vida. ¿Hasta cuándo nos los aguantaremos? Basta ya nuestra costumbre de ir como burros amarrados hasta las urnas a votar por quienes nos atormentan con sus pupitrazos y conciliaciones absurdas. Y habría que mirar a lado y lado a ver quién puede honrar esas curules con buen nombre y méritos personales.
Votar es un derecho. Y como todo derecho personal, es cosa sagrada como tomar desayuno, almuerzo y comida. Como casarse o quedar soltero, como ser gay o liberal o cristiano o ateo. No podemos dejar que nuestro derecho sea comprado por un miserable tamal o por 20 mil o cien pesos que nos quita el hambre por un día y nos hace agachar la cabeza cuatro años o más de cien mil días, por votar por el cacique sin plumas y con muchas ganas.
27-11-13 10:47 a.m.



