2015: OPTIMISMO AL FINAL DEL TÚNEL

Amigos lectores: confieso ante ustedes, desnudando mi alma, que soy un optimista consumado. No sé si es una cualidad especial, o por el contrario, un defecto detestable o incurable, el cual debiera corregir tarde o temprano en el término de la distancia. Pero sea como sea, cualidad o defecto, así nací, así me hicieron mis sencillos y excelentes padres, en el pueblo encantado de Bolívar (Cauca), con la ayuda de Dios y así se ha convertido en mi escudo protector a lo largo y ancho del camino de mi vida y me ha servido para salir adelante y triunfar en el combate de la misma, y en la lucha diaria.
Para demostrar lo anterior, comparto con ustedes una anécdota. Recuerdo una vez, hace ya muchos años, cuando a los profesores nuestro “papá gobierno” nos demoraba el pago, hasta 3 meses y más, entonces por pura lógica natural, para poder sobrevivir, andábamos desesperados, fiando aquí y allá, después de haber gritado con todas nuestras fuerzas en las mañanas las respectivas consignas sobre el olvido y el maltrato oficial, exigiendo el pago cumplido de nuestros paupérrimos sueldos (es para que vayan viendo que ser educador en Colombia no es tan fácil y hoy somos lo que somos, por nuestras constantes luchas y paros constantes, para lograr ser educadores con dignidad). Volviendo a la anécdota anterior, en esos tiempos aciagos, cuando en la calle me saludaban y preguntaban sobre cómo estaba, siempre respondía con tres palabras optimistas que fueron mi salvación (y lo siguen siendo, aunque no lo crean) y mi amuleto: BIEN COMO SIEMPRE. Algunos amigos se sorprendían, sabiendo la situación calamitosa que estábamos soportando, pero seguía adelante, sabiendo que todo iba a cambiar en la próxima oportunidad, con la ayuda de Dios. Incluso, un compañero chistoso, me cambió el nombre y cada vez que me lo encuentro, me dice por ejemplo: “Hola, Bien como siempre, ¿cómo te ha ido? Ya saben mi respuesta…
Ahora bien, volviendo al contexto actual, cuando aparece con todo su esplendor en el horizonte el sol del nuevo año del Señor, el 2015, pienso que todos los colombianos y en especial los caucanos, debemos ser optimistas, porque a nuestro Presidente Santos, empecinado con el tema de la paz, las cosas le están saliendo bien, contra viento y marea, pese a todas las zancadillas, torpedos y cargas de profundidad, que le están colocando algunos sectores ya identificados plenamente. Como la situación “pinta bien”, como dice la gente, debemos cerrar filas en torno a él y a su propósito noble de poner fin al conflicto, que ya lleva cerca de 7 millones d víctimas y más de 50 años de eterna duración.
¿Y con qué argumentos sustento mi alto optimismo en el tema de la paz? Simplemente con los gestos y situaciones que se están dando en los últimos días, que se convierten en auténticas premoniciones que nos conducirán a un desenlace pleno y feliz, con la firma del fin del conflicto, que va a ser, sin duda alguna, la mejor noticia del siglo en el Cauca, Colombia y el mundo. Algunos de esos gestos son: la liberación, en tiempo extra rápido, de tres soldados secuestrados (incluyendo el último, en el Cauca, en Jambaló), la liberación del General y su acompañante, en el Chocó, el medio abrazo del General y el guerrillero, el cese indefinido y unilateral de la guerrilla, a partir del 20 de diciembre (que sería la mejor noticia del año, por su significado y trascendencia), la participación en la mesa de La Habana del jefe guerrillero del bloque sur alias “Joaquín Gómez”, la carta de Luis Carlos Restrepo al Centro Democrático (CD), buscando disminuir la actitud belicosa de sus integrantes y que tengan mejor una “posición crítica”, frente al proceso.
Como nos damos cuenta, son 6 gestos que permiten vislumbrar una luz de esperanza al final del túnel. Poco a poco vamos saliendo de la noche amarga, de la “horrible noche”, como dice nuestro Himno Nacional. Ya el fin del conflicto y la paz, se huelen en la siguiente esquina. Como muy bien lo afirma el escritor chino Lin Yutang: “El llanto puede durar una noche, pero la mañana trae alegría”. Con estas intenciones, les deseo a ustedes, amables lectores, un FELIZ AÑO NUEVO, CON MUCHO OPTIMISMO Y PAZ, CON SALUD Y BENDICIONES, QUE LO DEMÁS VIENE POR AÑADIDURA.
NOTA: por voluntad expresa de su autor, esta columna no se publicará por dos semanas, aprovechando mis vacaciones. Saldrá nuevamente el lunes 19 de enero del 2015. Gracias por su atención, acogida y paciencia.




