YULIANA



Yuliana, Yuliana,
Yuliana…
¡Qué tristeza da mirar tu zapatico,
qué bello se veía tu pie calzando el zapatico!
Ya no estás en el rincón,
ya no sube tu risa hacia la luna,
como canto de hadas y belleza.
Un lobo te raptó,
ahogó tu voz entre gritos de horror y de locura.
Yuliana, Yuliana, dime:
¿dónde el Dios de los humildes,
dónde el Dios de los niños pobres,
dónde el ángel de la guarda,
por qué un diciembre negro,
por qué los lobos matan al cordero?
Yuliana, un bosque hermoso te esperaba,
un manzano, una cordillera,
un río hablaba con tus ojos,
un sol lejano…
pero un lobo te raptó en la ciudad.
Yuliana,
¿puedes pasar por el espejo, volver como Alicia,
decirle a tus padres que te esperen…
Hay allá alguien que te diga:
Princesita mía,
ven, te cuento una historia de alegría?
Yuliana, Yuliana,
¡qué tristeza da mirar tu zapatico!
¿Estás allí, nos oyes,
ves cuántos estamos reunidos en tu nombre,
cuánta pena pena se desgrana de las flores?
¡Permítenos al menos llorar contigo donde estés,
llorar una queja que se oiga en las estrellas!
RVQ



