YOUTH (JUVENTUD, 2015)


La juventud es hermosa, apasionada, pero inevitablemente la vida se deteriora. La vejez, como el cansancio o el olvido, parece una meditación lenta en busca de sentido.
Mientras el verde de esa campiña en Los Alpes es la frescura y belleza misma, ese hotel de vacaciones guarda diversas, contrastantes atmósferas que la vida puede en determinado momento hospedar. Los pequeños o grandes dramas personales, la nostalgia, la frustración, la queja… Un film casi silencioso, donde algunos momentos de canto decoran con lirismo ese ambiente tan real, bello, y también lacerante y crudo. Y entonces parece que la soledad es un truco para volver a los reclamos, a la falta de certeza, a la incompletud de todo cuanto se quiere reivindicar en el invierno de la existencia.
En el jardín las sillas ondean al viento, mas la tristeza sigue quieta como las montañas grises del fondo. Indudablemente la belleza, plasticidad y serenidad de las imágenes es el valor que unifica el drama, mientras la vida circunstante es solo un testigo de cada soledad.
Fotogramas, encuadres de imágenes, perspectivas, diálogos, todo, absolutamente todo, es una reserva de sorpresas; todo converge estéticamente con la atmósfera del mejor cine en este filme de alta calidad, reflexivo, testimonial, intimista, sugerente.
Dirigido y escrito por Paolo Sorrentino (2015), con Michael Caine en el papel de Fred Ballinger, director de orquesta y compositor retirado.




