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Jueves, 1 de octubre de 2026
miércoles 7 septiembre, 2016 a las 4:16 pm

VOTE NO EN EL PLEBISCITO

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Rodrigo Valencia
Rodrigo Valencia Q ©
Bandera, plumilla de Rodrigo Valencia Q, 2014
Bandera, plumilla de Rodrigo Valencia Q, 2014

«Te digo yo, ya que tú como a ciego me injuriaste: teniendo vista, no ves a qué punto has llegado de desgracia, ni dónde moras, ni con quiénes vives.» (Sófocles)

Afortunadamente soy un extraterrestre y no me entero de las contingencias de este mundo; pero de vez en cuando, desde mi rincón escondido apunto mi telescopio intergaláctico, y entonces veo que el país en que ustedes viven es un mundo bien particular, contradictorio y hasta ridículo, por no decir cosas peores. Y veo con mi lente largavista que hay un hombre poderoso, de mirada turbia y vocecita farisaica, medio-presidente, o ya lo fue, con tono quejumbroso, que alerta contra todos los peligros de votar por el sí en un próximo plebiscito del que hablan a diestra y siniestra a toda voz; y muchos de su bando se santiguan para que no vayan a ocupar las próximas curules bandidos de vieja data, bandoleros ignorantes que sembraban la discordia con sus voces y fusiles. ¡Pues háganle caso!; él es un iluminado, tiene los remedios a mano para salvar esta tierra del Sagrado Corazón. Y mirando desde mi artificio larga vista, noto que en este país al que se refiere mi distante mirada siempre ha sido un paraíso, no otra cosa; la gente siempre ha vivido como en cuento de hadas, con cortes de alta nobleza y gran sabiduría, con impecables distractores del orden, con príncipes y princesas que debutan que es un primor, con magníficos dividendos por figurar en las curules, con un pueblo excelentemente alimentado, sin males ni pobreza, sin violencia en los campos, sin desplazados, sin tricolores manchados por la sangre, sin atentados, extorsiones ni secuestros, con campos de hermosos y dorados trigales y cultivos, campesinos que no se cambian por nadie en su parcela, con educación y cultura sensacional; y todos los amaneceres sale un esplendente sol para cantar a una «gloria inmarcesible», cual no existió nunca ni en las más grandes utopías o relatos de ficción.

De modo que, por favor, ¡qué peligro, qué desfachatez! Ni se nos vaya a ocurrir votar por la paz; Colombia no lo necesita; aquí nunca ha habido una guerra; los campos y ciudades son inmaculados, la historia es un dechado de virtudes. Dios cuide a esta patria de las voces desalmadas de la PAZ! Es mejor que esta patria conserve su historia impoluta y virginal, porque eso de 60 años de guerra en su historial no es más que una aberrante mentira que sólo los incautos y simplones han podido creer.

RVQ