VIDA Y PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO (1903)

Rodrigo Valencia Q © / Resulta en extremo interesante ver una película de más de cien años, realización al parecer francesa, de Ferdinand Zecca, 1903, con escenografías imitando bellos cuadros y perspectivas renacentistas, construida con tomas fotográficas centradas, nunca primeros planos; y naturalmente con algunos elementos ingenuos (la estrella de Belén, muy ficticia, primitiva, y ángeles que aparecen y desaparecen con alas artificiales que recuerdan los montajes cursis de Corpus Christi), que, a decir verdad, poca sombra hacen a la gracia del resto.
Totalmente restaurada y coloreada para nuestros días, nunca con los alcances técnicos del cine posterior, calidades que no se pueden exigir para valorar una película que es totalmente fiel a las limitaciones de la época, sus historias o capítulos transcurren con rapidez bien dosificada, en continua solución de escenas y movimientos; y la actuación resulta bastante teatral, pomposa, como si todo fuera, más bien, una puesta en escena para teatro visto en pantalla. En todo caso, lo fingido o a veces cursi que resulta todo, tiene el encanto indudable de las cosas guardadas y descubiertas con la bendición del tiempo y la sorpresa.
Los cuadros escénicos de este filme son una secuencia donde el ojo explorará pintorescas visiones del evangelio y, sin ninguna duda, gratifican el espíritu con la gracia del buen cine mudo.



