USTED NO SABE QUIEN SOY YO

Cuento
…Tengo enemigos visibles e invisibles y no sé cuántos, ni dónde, ni en qué tiempo, ni en qué figuras se me han de cometer… Don Quijote
No puedo decir que era otro y que ese otro era yo por lo vivido. Es verdad aunque nadie que quiera escribir minuciosamente sus aventuras, no deja la tentación de caer en la mitomanía de la verdad, puesto que no hay nada más mentiroso que las certezas del conspirador porque el que está metido de lleno dentro de las sombras de la lucha clandestina a no ser que sea García Márquez, disfrazado de cineasta en el Chile en los años pinochetistas puede fijarse en todo minuciosamente como no puede hacerlo ningún mortal normal cuando está sumergido en la verrionda.
El individuo conspirador no se para a mirar tetas postizas y enormes que le cruzan por la cara sino está mirando rápido por donde se metió el que lo sigue. Por donde va otra vez el reflejo de las vitrinas que traen su imagen proyectada en el vidrio.
Ese chequeo y contra chequeo, de que nos hablan en los cursos rápidos cuando hacíamos los primeros semestres de la lucha armada con profesores duchos que se habían escapado de todas las cárceles y de todos los cercos de una policía tarda, lo más torpe del mundo pero también la más asesina eso sí heredera magistral de los inventores del corte de franela en los años sin cuenta de la historia patria.
Creo que pasé todas las materias a pesar de mi megalomanía para hacerme notar innecesariamente pues siempre tenía afán inútil de notoriedad por mi complejo de inferioridad criado desde la niñez con delectación de artista.
Entonces fue cuando escribí un poema para distraer el miedo de no ser yo mismo, metido en un traje distinto al acostumbrado en otros años.
Clandestinidad
Usted no sabe quién soy yo
yo tampoco
lo quise adivinar
caminé por las calles
limpias y sucias
de la cara al sol
de rostro
de jinete en sombras.
Como otro igual
que no convencía
ni sus pasos
tan cerca de los abismos.
Nunca lo supe
a pesar de la amistad
de la guerra
y el hartazgo del hambre.
Usted no tendrá por qué saberlo
sonámbulo salí
desesperado buscando
de no hallarme
sin nunca encontrarme.
Por fin supe quién era
en el momento de descubrir
que era ya otro.




