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domingo 21 diciembre, 2014 a las 5:52 pm

¡USTED ES EL LEÓN!

León
Armando Orozco Tovar
Armando Orozco Tovar

Una de mis experiencias más significativas del año, fue la visita a un colegio distrital de La Candelaria en un día soleado enviado por el Instituto Cultural León Tolstoi, cuando dije antes de comenzar a leer algunos de sus relatos en alta voz: “Hoy leeré al escritor ruso León Tolstoi. Entonces un pequeñín se levantó de su silla y dijo: “¡Usted es el león!”

Después de la grave acusación, no me quedó más remedio que empezar a leer cambiando mi rostro por uno más amable, convenciendo a los infantes de ambos sexos, que yo no era el rey de la selva, sino un poeta amante del escritor de Iasnaia Poliana, el feudo donde nació el autor de La guerra y la paz, y otras obras un 9 de septiembre de 1828.

León

En la región del Cáucaso Tolstoi presta servicio militar por dos años sin abandonar su interés por la escritura haciéndolo con una trilogía: Infancia, adolescencia y juventud. En este primer periplo de narrador incipiente descubre que el destino del ser humano debe ser el perfeccionamiento moral. Se da cuenta de que los privilegios de su clase van en contravía de los demás. En sus relatos caucásicos aparecen los soldados a quienes califica de “Siervos con uniforme” que se enfrentan a lo bélico con la naturalidad como lo hacen en la labor del agro sin buscar el lucimiento propio sino con humildad como cualquier campesino.

En Crimea va a la ciudad de Sebastopol donde comprenderá la naturaleza de la guerra. Publica relatos de Sebastopol en los que Tolstoi alcanza calidad reporteril. Aparecen en ellos por primera vez la frivolidad de la aristocracia rusa, mostrando la cachaza intelectual y moral de su clase, en el monumental mural “La guerra y la paz”. Caracterizada por la mentira y la vanidad… Llevando sus soldados a la muerte con tal de ganar una medalla, cualquier parecido con los falsos positivos colombianos es pura coincidencia. Después en Crimea de conocer la guerra y a su clase militar, sale para San Petersburgo como también lo hacen otros escritores del momento, logrando luego la fama mundial antes de producirse la Revolución de Octubre.

En esta ciudad Tolstoi se dedica a la farra y a hacer relaciones públicas, pero un día se siente mal y cree que su destino ya no será la pluma sino el arado. Tolstoi dejará un rato la escritura de sus obras, convencido que el hecho escritural da imágenes mediatizadas y falsas de la existencia y la escuela que fundará y su casa con sus campesinos será su único objetivo. De vuelta a Iasnaia Poliana moderniza los métodos anticuados de labranza, ganándose muchos enemigos. Va en peregrinación a Europa y al sitio donde vivió su admirado Rousseau. De vuelta a su casa, se dedica a la educación de los niños campesinos. Experimenta nuevas técnicas pedagógicas como buen anarquista que es, enseñando sin programas ni manuales produce su Abecedario, que son narraciones para enseñarle a leer a los infantes sobre hechos cercanos a ellos, procurando ser lo más objetivo posible, y utilizando un lenguaje claro, preciso y sobrio, como después lo hará el escritor norteamericano Ernesto Hemingway. Con esta decantación de su estilo escribe Ana Karenina.

El zar Alejandro II libera mediante un decreto a los siervos, y el hecho social remueve el piso de las milenarias tradiciones nacionales rusas, que empiezan a pasar de lo feudal al capitalismo. Cuando Tolstoi termina de escribir “La guerra y la paz”, inventando el género transgénico, mezcla de novela, ensayo filosófico y poesía, arriba a la conclusión de que la salvación del humano no está afuera sino en su interioridad. Se opone al clero, que bendice los fusiles de los terratenientes para matar los campesinos. Denuncia a su clase que posee la tierra sin trabajarla, aprovechándose de la cultura en beneficio propio como ocurre en Colombia.

Las ideas eclécticas de Tolstoi se caracterizan  por la reunión de las ideas anarquistas, moralistas (no religiosas) y socialistas, situación que lo va a alejar de su familia, y Tolstoi se dedica definitivamente al campo y renuncia a sus derechos de autor.

Huye de su casa dejando un escrito como testamento: “Mi situación en mi casa es insoportable… No puedo vivir más con el lujo vivido…” Y en una pequeña estación en la casa del guarda aguijas del tren, que lo llevará a la inmortalidad, el León ruso, muere solo de pulmonía un 20 de noviembre de 1910.

Alegría de Pío./12/18/2014/6:00 A.M

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