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Sábado, 3 de octubre de 2026
domingo 24 agosto, 2025 a las 1:33 pm

URIBE Y EL EXILIO

Iván Cepeda

URIBE Y EL EXILIO

Por Jaime Cárdenas / Quedó en libertad Uribe, contrariando lo dispuesto en la sentencia de la Corte Constitucional SU128-2021.

Señala la Corte que aun excepcionalmente una acción de tutela no puede ir en contra de una decisión judicial cuando hay otros medios de defensa disponibles.

Sostienen las Cortes pacíficamente que toda sentencia se ampara en la presunción de legalidad.

La proferida contra Uribe tiene una extensa sustentación en cuanto hace a la medida de la privación de la libertad del condenado, razón por la cual no podía alegarse lo que se llama una vía de hecho, una decisión arbitraria.

Desconozco un caso similar en el que se hubiera puesto en libertad a un condenado estando viva la apelación, es un caso único en los casi 25 años de presencia de la tutela como mecanismo de amparo de los derechos fundamentales.

De manera que es un favor, una concesión gratuita la del tribunal de Bogotá el otorgarle la libertad al condenado.

Y es una extraña coincidencia que el juez que juzgó a Cadena lo absuelva por los delitos de soborno en actuación procesal y el de fraude procesal.

De esta manera al Tribunal de Bogotá le queda menos difícil sustentar un esperpento jurídico en favor del presidente eterno y se abona el terreno para continuar con el desprestigio de la brillante juez Sandra Heredia, una rara avis enfrentando la podredumbre del alto poder.

Se sabe que el susodicho presidente eterno celebraba con pitos y tambores el lobby, junto con sus lobos y lobas en su heredad de Ríonegro, todos ellos pura sangre, pura sangre inocente, sedientos de poder, de la hacienda del Estado, del patrimonio de los colombianos.

Se conoce que Uribe acababa de recibir aplausos después de su monserga trasnochada y ahora iba nuevamente a tomar tinto, a hacer la ridícula proeza de no derramarlo desde una de sus yeguas favoritas. Pero fue entonces que le dieron la noticia.

-Presidente eterno, Cepeda es candidato a ser presidente.

Fue así que Uribe sintió el verdadero terror.

Uribe palideció, en la comisura de sus labios se vio que la espuma afloraba, se quedó mudo y con un gesto despótico ordenó que guardaran a su yegua.

Como es fácil suponer evocó a Popeye, pensó en sus viejos amigos, todos ellos en otro mundo.

Entonces se aterrorizó, se vio concurriendo ante un tribunal para ser juzgado por las masacres y las ejecuciones extrajudiciales, se vio tras las rejas en la fría cárcel de Combita, condenado a pasar los últimos días de su vida en prisión. Uribe, por primera vez en su vida pensó en el exilio, en la protección de Trump, en Israel, en un emirato árabe.

-Presidente el tinto.

-Dejemos esto para otro día doctora Garrido, con gusto la montaré. Esa yegua es mi favorita. Ella me extraña, yo la extraño, como a Colombia que también me extraña.

-Lina, por ahí tengo unas góticas. Y una pomada.

Solo una bala podría detener la presidencia de Cepeda.

No fue por azar que desde Pasto diera el mensaje al país de su candidatura. Ayer Pasto era un fortín conservador, las calles nocturnas las custodiaba el diablo, a las seis de la mañana se echaba agua bendita y de la misa de siete se pasaba a votar por quienes señalaran en Bogotá eran los ungidos del Partido Conservador. Hoy en Pasto, a la par que las humanidades, el arte, la música, la poesía, el pensamiento crítico ondean sus banderas, el pluralismo ideológico tiene allí un lugar inexpugnable.

En un momento histórico crucial se da esta candidatura.

Escucharemos con atención los argumentos de Cepeda para separarse del caudillismo, para enterrarlo definitivamente, para reformular el concepto de democracia, puesto que no es concebible un presidente demócrata que no consulta a nadie, que obre a su entero capricho, que solo vincule al pueblo como sujeto pasivo, para marchar, instrumentalizado, como hace cualquier presidente demagogo y a su vez autoritario.

Habrá que escuchar qué criterios tiene Cepeda para que el presidencialismo se contenga en un trabajo de equipo y para que verdaderamente tengan voz las regiones.

Es necesario saber si continuará con un ministro de defensa militar que apoya la guerra, que defiende las invasiones a los países hermanos como el de Venezuela; saber si reformará las corporaciones ambientales, las que en cada departamento tienen su dueño, sus esclavos o semiesclavos, quienes si acaso han oído acerca de pletóricos y rimbombantes discursos en favor del medio ambiente y en contra de las potencias contaminantes.

Habrá que saber qué mecanismos plantea Cepeda para derruir ese muro institucional que impide cualquier transformación, puesto que quedó probado que la configuración del poder estatal hace que sus agentes pongan trabas a cualquier iniciativa que tienda a mejorar las condiciones de vida de las mayorías.

Importa saber si se repetirá la experiencia del pacto, en cuanto a la concesión irrestricta al establecimiento, a los de siempre, para el manejo de lo sustantivo del Estado y su saqueo, y cuál será la relación de poder con ese grupo de conocidos suyos, estilo de La Calle, Cristo, todos ellos capitaneados por el antiguo ministro de defensa de Uribe.

Valioso es conocer qué piensa Cepeda sobre la prevención de la corrupción en sus filas y acerca de la conformación de listas al Congreso, si está de acuerdo con la mediocridad de los congresistas del Pacto y si le parecen verdaderos representantes de los campesinos los dos payasos senadores que posan como tal en el Congreso. Precisamos saber cuál es la significación que le merece el concepto de méritos para acceder al servicio del Estado.

Desde ya urge saber qué piensa sobre una verdadera asamblea constituyente, y cómo restituirá la fe perdida, el entusiasmo electoral de quien vive la inflación, sobre la terrible carestía de la vida que ahoga a los más pobres y extiende su mal a la agobiada clase media.

Es perentorio conocer su pensamiento sobre los bombardeos, sobre los frenos a la impuntualidad en los compromisos relativos a las negociaciones de paz, y si un negociante como Patiño, hábil para los negocios de sus amigos, será el encargado del proceso de Paz.

Esperemos. Esperaremos las respuestas a estos y otros interrogantes.

Entretanto, no podemos menos que celebrar la candidatura de Iván Cepeda, quien ha tenido el coraje y la inteligencia para enfrentarse con el representante de la parte más criminal, más sombría y siniestra de Colombia.

Cepeda ha sido equilibrado y a la vez claro en sus juicios, perseverante en su lucha, valiente; es un permanente indagador de la vida del país. Continua desde su perspectiva el inmenso legado ético y político de Manuel Cepeda, jurista, comunista, periodista, pintor, orador, y de la bella y aguerrida luchadora Yira Castro.

Es Iván Cepeda el filósofo del que se puede esperar lo mejor.


Imagen destacada: https://www.facebook.com/IvanCepedaCast

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Jaime Cárdenas