UNA PROPUESTA MINERA DIGNIFICANTE

POR LIC. JAVIER ENRIQUE DORADO MEDINA / Correos electrónicos: [email protected]/ [email protected] / Twitter: @javiergolden_
Sin lugar a dudas, en nuestro amado departamento del Cauca se han dado en el trasegar de su historia muchas dificultades y circunstancias de todo tipo que lo han estigmatizado fuertemente, colocándolo siempre en la picota pública, conformando así unas problemáticas que han sido producto, como ya se sabe, del abandono eterno en que lo han dejado los entes oficiales, los cuales siempre se acuerdan de él de cuando en cuando, cuando hay tragedias y las situaciones se ponen “color de hormiga”, como dice la gente. De este modo, por ejemplo, tenemos las situaciones de violencia por parte de las FARC, de las cuales ya estamos saliendo poco a poco, notándose un poco de respiro en los últimos meses, la situación indígena, que todavía subsiste sin solución a la vista, la situación de los afros, la cual está la espera de las soluciones justas a sus reclamos y por último, la situación minera, que está a la orden del día.
A raíz de la problemática minera que en nuestro rico y martirizado departamento del Cauca ya ha segado muchas vidas pertenecientes a las tres etnias, lo mismo que ha dañado su magnífico medio ambiente y entorno ecológico, haciendo desaparecer por completo el río Sambingo y colocando en emergencia otros 9 afluentes del río Patía (véase mi anterior columna al respecto: “Había una vez… 9 ríos caucanos”), sin olvidar lo sucedido en nuestro municipio de Santander de Quilichao hace un año, con la tragedia de las minas de la vereda San Antonio, en el horizonte colombiano aparece una propuesta interesante que vale la pena tener en cuenta, para aplicarla de inmediato en Colombia y lógicamente en el Cauca, ojalá que el Señor Gobierno la mire con buenos ojos y le dé el visto bueno al instante para darle una solución humana y digna a la actual situación minera degradante.
La mencionada propuesta, denominada “La minería en Colombia: Aprovechar una gran oportunidad” viene de parte de Álvaro García, ex miembro de la Presidencia de Chile y Presidente de Alianza Valor Minero, la cual por considerarla demasiado importante, la comparto ahora en forma resumida (apareció publicada en su totalidad en la edición de El Tiempo, domingo 8 de mayo/16). El mencionado autor explica que la idea proviene de un grupo colombiano diverso, compuesto por empresarios, dirigentes indígenas y afros con diferentes visiones políticas, los cuales conformaron un grupo denominado GDIAM (Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia), concluyendo que LA MINERÍA DEBE SER INCLUYENTE, RESILIENTE Y COMPETITIVA.
IINCLUYENTE, “buscando acuerdos entre todos los actores con intereses en la actividad y que comparten sus beneficios”. A mi modo de ver, esta conclusión lleva a la dignificación del oficio, pues así los grupos étnicos DE MUTUO ACUERDO se benefician sin llegar a los conflictos lamentables que ya sabemos.
RESILIENTE, “logrando un impacto neto positivo sobre los ecosistemas sociales y ecológicos donde opera”. De esta manera, la minería es una aliada de la parte ambiental y no su archienemiga como hasta ahora, pues cuenta con apoyos internacionales sobre la manera de salvar y restituir el medio ambiente en las regiones donde opera.
COMPETITIVA, “cuando la minería es RENTABLE, ECONÓMICA, SOCIAL Y AMBIENTALMENTE”. Es decir, se convierte en una fuente de trabajo legal, que da lo necesario para vivir con dignidad, y no como ahora que se convierte en motivo de discordia permanente, de muertes innecesarias y una guerra constante, con dolor y lágrimas.
En cualquier sociedad civilizada, cuando hay acuerdos y se tiene la firme intención de cambiar el rumbo ante una situación indigna como la minera, los resultados saltan a la vista. Tal como lo dice el autor de la propuesta hay que “aprovechar esta gran oportunidad” del acuerdo minero a la manera colombiana, pues en Chile ya ha dado buenos frutos. Si allá pudieron, ¿por qué en Colombia no se intenta?



