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Viernes, 2 de octubre de 2026

Una metáfora real

Una metáfora real
Una metáfora real
Imagen: https://vivalasnoticias.com

Una metáfora real

Una metáfora real

Alguna vez, conversando con una amiga cristiana le recordé ese pasaje evangélico en el que Jesucristo se refiere a la mujer viuda y pobre que echa en el cofre de las ofrendas, en el templo de Jerusalén, las únicas monedas que poseía; le pregunté que si no era eso un acto irresponsable de la viuda, en razón de que dejaba en el templo lo que en el sentido común debía ser para llevar el pan y la leche a los hijos. “Si se mira como un episodio real, sí parece irresponsable la señora; pero si es una metáfora, de las tantas que usaba Jesucristo en su plática diaria, conlleva una enseñanza, como en el colofón de las fábulas o las parábolas”.

Quedamos, entonces, en que es una metáfora. Y su enseñanza es, que la verdadera ofrenda o los actos de caridad o solidaridad, son más auténticos cuando, paradójicamente, se da de lo que no se tiene o se carece, y no de lo que sobra. Pues esa metáfora evangélica, esa ofrenda cristiana, se hizo real en los precarios campamentos de venezolanos en Cali. El conmovedor hecho se conoció en un trabajo de reportería del noticiero Caracol Televisión, del mediodía, el pasado jueves 29 de noviembre.

Una mujer venezolana, las más humilde entre las humildes, viuda y madre de una niña vio a un niño deambulando por el campamento, con un frasco de bóxer como única pertenencia, y le ofreció ¡ayuda!, si él se dejaba ayudar, claro; el niño accedió y fue adoptado por la humilde mujer, logrando de paso que la madre biológica, que no quería saber nada del desventurado niño, le diera los documentos legales, supongo que el registro civil. Hoy el niño caleño vive y juega en el campamento y comparte una estrecha carpa con su nueva mamá y su hermana, como ya las llama.

Estos son los testimonios que permiten ver la presencia y existencia de Dios en personajes –una humilde venezolana en este caso– que parece tienen la misión de encarnar la obra y el mensaje de las sagradas Escrituras. Y se revela el sentido de una tradición judía en el sentido de que donde hay un ser humano que sufre, es toda la humanidad la que sufre en él. Son los humillados y ofendidos que despiertan solidaridad en un país, como Colombia, donde lo que cunde y hace ruido es el egoísmo.

Qué bueno que esto haya sucedido en Cali, una ciudad que ha ganado fama nacional por el civismo de su gente. Ya puede uno imaginarse a personas o familias cristianas movilizándose a ver de qué manera, con donaciones u ofrecimiento de trabajo digno, se dignifica la actual condición de esta humilde mujer que hizo realidad la metáfora del Evangelio.

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Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/donaldo-mendoza/

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