Una ciudad ejemplar
Fabio Arévalo Rosero MD*
Las Islas Canarias son siete y representan territorio español. Están ubicadas más cerca de África que de Europa, aunque mantienen idiosincrasia ibérica. La capital es la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. A diferencia del continente europeo, no presentan estaciones manteniendo un clima relativamente uniforme durante todo el año. Entre las pocas ciudades españolas que personalmente no había visitado estaba Las Palmas y lo hice con motivo de mi participación en los Juegos Mundiales de la Salud. Me ha sorprendido gratamente.
Es una ciudad en población el doble de Popayán, pero tiene al menos el tres veces más carros y no hay congestión, ni un solo trancón, aparte de las esperas normales en paradas, semáforos e intersecciones. A pesar de la gran cantidad de automotores tiene un buen promedio de velocidad en sus desplazamientos, envidiable para cualquier urbe colombiana. Pero es una “ciudad lenta”, la gente anda sin mayores prisas y con bajo promedio de estrés, comparada con otras urbes europeas. Hay extremo respeto por el peatón, que es el rey del espacio público, la cebra cumple su función como en ningún lugar rescatando la dignidad humana.
Es muy confiable en seguridad con todas las comodidades de una ciudad desarrollada y no se siente la típica contaminación citadina. Se respira más fresco, más saludable. En definitiva es una ciudad con alto nivel de calidad de vida. Las personas son sorprendentemente amables, cálidas, comunicativas y con cierto sabor cubano. Igual que en Cuba los autobuses se conocen como “Guaguas” y prestan un servicio impecable siendo puntuales, ágiles, seguros y ordenados.
Pero, ¿Dónde está el secreto de su éxito? Como siempre lo hemos pregonado: al menos el 50 por ciento del éxito del desarrollo urbano, está en el comportamiento humano, en la generación colectiva de buenas prácticas. En la capacidad de llegar a acuerdos para que haya autorregulación y mutuo control. Que haya una gran identidad y empoderamiento, además de una elevada autoestima. Es indispensable un alto nivel de criterio ciudadano basado en el respeto.
Y todo eso parece reunirlo ejemplarmente Las Palmas, una increíble urbe europea “tirada” en una isla frente a África. Pero tiene desarrollo y modernidad que lo ha combinado con una cultura de calidez ciudadana auténtica, que parece ser el ingrediente propio, que marca la diferencia con la típica polis de primer mundo. Pero además de ello, la mayoría de jóvenes hablan muy buen inglés facilitando un turismo global, que es su mayor fuente económica.
Las Palmas es un ejemplo y una lección para nuestras ciudades. Nos demuestra que el desarrollo y la transformación urbana si es posible a partir de generosas y visionarias decisiones políticas que estén estrictamente acordadas con la comunidad. Si armonizamos un trabajo en equipo ciudadano con acuerdos colectivos al más alto nivel, funcionamos más sincronizados y avanzamos. Todo basado en el respeto y en el rescate de la dignidad humana. Políticamente es un tema de liderazgo legítimo, que muy pocos elegibles tienen.
*Campeón del Mundo, JMS, La Palmas, Gran Canaria
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