Una aventura por la vida

Por: Diego Luis Carabalí.
Caminaba por las calles de mi adorado pueblo Santander de Quilichao y en una de las esquinas, me abordaron dos ciudadanos; hasta ese momento uno al cual distinguía desde tiempo antes: se trataba de Edwin Cosme Osorio y junto a él alguien que se presentó como Elberth González.
De entrada, me di cuenta que no era colombiano; pero su acento y tono de voz no me permitía acertar de que nacionalidad provenía, hasta que me dijo que venía desde Costa Rica en una “aventura por la vida”, montado en una bicicleta en la que hace recorridos diarios entre cien y ciento veinte kilómetros y que se propone recorrer gran parte de Sudamérica hasta llegar a Brasil.
Le prometí sacar tiempo para realizar un reportaje para mis medios. Pare Bola – Fin de semana, el programa más visto en la televisión local tendría la exclusiva como muchas otras y de antemano, lo compartiría con ustedes, mis lectores en la red y en el semanario Proclama.
Don Elberth González, nació en Alajuela, un pueblo rural de Costa Rica, donde se dedican a la producción agrícola; pueblo que es habitado por unas 600 personas aproximadamente. Es hijo de campesinos trabajadores que luego, en búsqueda de mejores horizontes, se trasladaron hasta la capital de su país.
González tiene un hogar conformado por su esposa Norma Guerrero, un ama de casa y cuatro hijos: Abraham (25 años), Gregory (22), Angie Paola (19 años) y su retoño Elberth Jr (16 años). Dice que son humildes pero felices, a pesar de haber tenido que enfrentar situaciones difíciles en su vida, pero no por falta de oportunidades en su país; por el contrario, manifiesta que en su país el hecho de que no haya ejército, la plata se invierte en educación y otros aspectos sociales tales como bienestar para la niñez.
Esta Aventura por la Vida, como don Elberth González la ha titulado, la realiza para dar testimonio del máximo logro alcanzado en su vida como fue haber podido salir de las drogas, flagelo en el que estuvo sumergido muchos años hasta que se dio cuenta que no valía la pena seguir allí. Logró derrotar el consumo; consumo del cual aún no ha podido salir su hermano mayor, el cual padece lo mismo, pero que no ha encontrado el camino ideal para decir ¡no más! y pedir ayuda como solución. Elberth no sabía que en el pueblo donde hace estación temporal en su recorrido, Santander de Quilichao, este flagelo invade a muchos de sus habitantes sin importar edad y sexo.
Llegó a Santander gracias a un quilichagueño que conoció a su paso por Panamá: Edwin Cosme Osorio, quien le recomendó arrimar por estas tierras y así fue, lo cumplió y nos permitió a nosotros encontrarnos con él y conocer su hazaña y testimonio.
Considera don Elverth que aún le falta un año de recorrido para cumplir la meta y hacer realidad su sueño: llegar a Brasil y disfrutar del Mundial de Fútbol del 2014. Viaja en una bicicleta que considera no es la mejor, pero sí muy útil para cumplir su sueño. Dice que compró dos de iguales características con el fin de que su hermano, el de las drogas, le siguiera la idea de recorrer Suramérica, idea que desechó a los dos meses de entreno. De inmediato invitó a uno de sus hijos, pero pudo más el amor por su novia y no le fue posible; fue así como despegó hace ya dos meses su aventura por la vida y hoy ya pisó tierra caucana y quilichagueña.
Su equipaje, pesa cerca de 76 kilos, es decir lo equivalente a otra persona; come en el camino, prepara algunos alimentos ideales para resistir; y lo más reconfortante: cuenta con el apoyo de su familia con la que se comunica permanentemente por celular o vía internet.
Su próxima aventura será hacia Norteamérica, pero lo hará en compañía de doña Norma, su esposa, a quien adora y a quien ya le prometió que así lo hará… acompañarlo por ese largo camino.
Pare Bola – fin de semana, le seguirá la pista a este ciclo-viajero costarricense, y estará en contacto permanente con él hasta su llegada a Brasil, al mismo tiempo se comprometió a ser nuestro reportero durante la Copa Mundo de Fútbol en Brasil.






