
Este es un “sentimiento” que nos acompaña desde comienzos de la humanidad, la novedad no procede del miedo en sí mismo, sino de las formas que adopta su protagonismo en el escenario de la sociedad global; La cual nos implantan 101 maneras de hacernos sentir de ésta forma.
La creciente mezcla de las relaciones económicas, políticas, religiosas y culturales a lo largo del planeta ha traído consigo efectos colaterales no deseados, entre los cuales la difusión global del alarmismo y de los sentimientos de miedo e incertidumbre está pasando a primer plano. Las fuentes alimentan éste dichoso “sentimiento”, están dadas por múltiples élites de gran poderío que consume nuestra parte racional de ver la realidad. Conforme a la atención de la opinión pública mundial actualmente gravita alrededor de la preocupación por el incremento de maldad, influyendo en cada uno de nuestros pensamientos, labores, acciones, personales y en la sociedad.
Un gran factor involucrado en el miedo es la globalización, ésta consiste en que los sentimientos de miedo acosan cada vez, con más fuerza a los habitantes. El incremento del terrorismo, el deterioro ambiental, riesgos asociados al desarrollo de nuevas tecnologías, en general, la atmósfera de inestabilidad que caracteriza la vida contemporánea, se traducen en una creciente propagación del miedo.
Por ejemplo, lo que es el sistema de elecciones para un nuevo gobernante que con sus palabras prometen el cielo y la tierra, un gran iceberg que no logramos derribar, chocando continuamente con los mismos; pero como lo hacen; con palabras veladas, que se registran en nuestro disco duro, dando nuevas palabras a nuestros pensamientos que nos obligan a tomar decisiones, nos llevan a preguntarnos cómo será nuestro futuro si elegimos a esta persona, de ahí iniciamos a llenarnos de temores, inseguridades y al final tomando tal vez la decisión menos indicada; otro ejemplo son los medios de comunicación que casi siempre arreglando la realidad y exagerándola comúnmente, invaden de pánico a una sociedad insegura; y por último uno de los más temidos el dinero (el pago de impuestos, la renta, el colegio, la universidad), consumiendo a cada persona y llevándola a un abismo del cual muy pocos logran salir de ahí.
Hoy más que nunca tenemos miedo a todo, al fin del mundo, a la pobreza, al maltrato, a la vida sin amor, quedar solo, perder a quien ames, miedo a la diferencia, a lo conseguido, lo que tenemos, a lo que podamos tener y lo que nos puedan ofrecer… En fin, el miedo rige al mundo, no lo podremos controlar.