Un futuro muy cercano


Hay cosas que están más cerca de lo que creemos, por eso es muy importante plantear el tema y empezar a preguntarnos qué debemos hacer. En mis lecturas sobre el futuro he encontrado asuntos muy interesantes, sorprendentes e incluso graciosos, por ejemplo, los avances que en materia robótica se han alcanzado y que ya han puesto a temer a algunos sobre la posibilidad de la llegada del momento en que los robots atacarán a los humanos y pueda desencadenarse una guerra civil mundial con impredecible desenlace. Dicen que los robots podrían acabar con la especie humana, así como los meteoritos al caer terminaron con los dinosaurios y se inició una nueva época en la historia de la vida, el universo y la tierra. No demora alguien en Colombia, que somos tan ingeniosos, en presentar un proyecto de ley o una reforma constitucional para que se les permita a los robots a votar en las elecciones y si eso ocurriera podrían lanzar candidatos y hasta llegar a la dirección del Estado. Incluso podrían instaurar una monarquía de robots. ¿Qué tal dirigidos por un robot? ¿Quién lo manejaría? y si lo derrocan, ¿Se irían los robots a la guerrilla? ¿Podrían los robots por sí mismos fabricar otros robots? Todos son interrogantes y hay mil preguntas, inclusive en materia de amor. Pero mejor dejemos allí.
Otro tema que se está tratando mucho es el descenso que se presenta en materia de natalidad. En algunas partes del mundo, entre ellas Singapur, están muy preocupados. El gran problema es que, si el descenso se acentúa, se pone en peligro la permanencia humana en la Tierra.
Hay otro asunto de inmenso interés y es el planteamiento y la posibilidad de viajar al futuro. Algunos sostienen que desde el punto de vista teórico esto sería posible, teniendo en cuenta la velocidad de los seres, del pensamiento y del movimiento de la Tierra y otros planetas. Falta colocar esas teorías en ejecución, pero esto traería graves problemas de acción y omisión en los seres humanos pues conociendo de antemano el resultado de las cosas, ¿Se trabajaría con el mismo interés? ¿Se amaría con la misma intensidad? ¿Qué hacer ante duras revelaciones o ante maravillosas noticias? Creo que es mejor vivir el día a día con sus esperanzas e ilusiones, con sus trabajos y labores, con sus sorpresas y amores y con la plena confianza en Dios.
Ahora que hablamos de Dios, resulta que un ciudadano demandó con tutela al presidente Abelardo porque hubo manifestaciones religiosas en su posesión. Lo peor es que haya un Juez de la República que exija al presidente que pida disculpas a los colombianos por ese hecho. ¡Qué confusión tiene este Juez! Está convencido o forzado a pregonar que somos un Estado laico, eso no es cierto, incluso en el preámbulo de nuestra Constitución se dice muy claramente “Invocando la protección de Dios” y eso es exactamente lo que hizo el presidente y lo hicieron un rabino, un cristiano y un católico, entonces ¿Cuáles disculpas? Disculpas debería pedir el Juez que aceptó semejante improperio. Lo que se consagró en Colombia es la libertad de cultos y todos somos libres de escoger y el Estado de garantizar nuestra profesión de fe, siempre que no atente contra el orden, la moral o las buenas costumbres. En conclusión, si los que creemos en Dios y somos católicos tenemos que pedir disculpas por manifestar nuestra creencia, entonces los que no creen y atacan con ferocidad a los creyentes, entonces que también pidan disculpas por no creer y ofender.
Para finalizar, ¿Qué tal el invento de Petro y Cepeda de designar un Gabinete en la sombra con los mismos ministros de la anterior administración? Cuando observé la foto creí que era una pesadilla, pero después comprobé por otras noticias que era verdad. Pensé, si este Gabinete es el mismo que condujo al país al desastre ¿Qué podemos esperar? Esto sí se sale de toda proporción y entra en la línea de atentado contra la salud humana de los colombianos.
Mejor vivamos el presente, en nuestra Patria Milagro.
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Imagen destacada elaborada con inteligencia artificial mediante ChatGPT / OpenAI.
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