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Viernes, 9 de octubre de 2026
martes 28 febrero, 2012 a las 12:05 pm
UN FENÓMENO LLAMADO MAGIA –I-

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombiano

«Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo.
Siete para los señores enanos en casas de piedra.
Nueve para los hombres mortales condenados a morir.
Uno para el «Señor oscuro», sobre el trono oscuro
en la tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras».
J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos. Tomado de Wikipedia.
En el lenguaje del vulgo, ordinario, como llaman los técnicos lingüistas al que usa la gente común en su conversación diaria se denomina magia a un montón de gestos, objetos y ceremonias. A la superchería, a la prestidigitación, al escamoteo, a la lectura del cigarro o a la cantante que triunfa en un evento porque se viste y actúa con cierto toque de arrebato. También se dice mágico al roce del candil que hace salir un genio en el cuento de Aladino o porque la cueva se abre de repente al decir de Alí Babá: “ábrete sésamo”.

¿Hay una sustancia o un lugar o algunos objetos o acciones que produzcan magia? ¿Es la magia una cualidad o una capacidad sobrenatural que se contiene en una varita dorada, en el agua “bendita” o al momento de trazar una señal en el aire? ¿Tienen magia las santeras anchas y blancas sentadas todo el día esperando una moneda o el cura que alza sus brazos y entona mantras para que alguien salga cojeando diciendo que sanó?

Cuántas mentiras han pasado por verdades e ilusiones por el espejismo de la magia. Si alguien pasa por un lago tranquilo cercado por algas, con patos salvajes y garzas pícaras dice que encontró magia. Lo mismo si entra a un templo o una mezquita o asiste a un recital de Vives, de un grupo metálico o un reguetonero. Un grano, un chocho negro, una cruz, una medalla o una estampa o una reliquia tienen magia. Que las aguas termales, que de la piscina de Siloé salía un ángel y sanaba al que primero lo viera…

Se van tejiendo leyendas y los ingenuos se las creen. Que los que se matriculen en Harvard o tengan un cartón de la Javeriana son portentos y éticos, que tienen la magia de escalar puestos oficiales…Ah… la magia de la madre Celestina y de los hermanos Nule que se aparecen en cualquier vía de Colombia hasta Miami, entre piedras y cascajo.

Me temo que un diccionario o un tratado no nos aclaren mucho qué es eso de la magia. Si es un ungüento que se unta, un elíxir que se bebe o es el yagé o un ajenjo dadaísta o el aura que pintaron el Giotto o del Mantegna en el medioevo a algunas figuras eclesiásticas. O es tan solo una estratagema literaria para expresar el encanto o deleite que causa la admiración de acciones o cosas bellas. Que si Dalila era maga o Salomé o todas las brujas quemadas por los inquisidores. Que si los monjes templarios o Merlín usaban la magia o si los emos y los duendes eran producto de los bosques encantados. Homero también creó una isla con la sirena Circe que convirtió a los guerreros en marranos, como Jesús en Galilea.

Aún hoy la magia común engolosina a jóvenes, niños y adultos. Samantha hechizó a los públicos en televisión. Con su nariz movía tenedores, cuadros y arreglaba la casa en par minutos. En la actualidad las tres hermanas Prue, Piper y Phoebe hacen aparecer y desaparecer novios y enemigos ante sus abuelas. El éxito de los libros de J. R. Tolkien se basa en poderes sobrenaturales para volar en escobas y entrar en torres y ciudades fabulosas. Personajes fantásticos como los hobbits o los elfos que luchan contra el malvado Sauron, segundo de Morgoth.

La llamada magia es un fetiche que entra a las aulas, a las iglesias, al mercado de las pulgas, está presente en las actividades del día y está acompañando a los niños hasta el dormitorio. Padres y profes felices complacen a sus pupilos y observan como devoran imágenes y capturan el menú que también consumieron los lectores anteriores a Cervantes con sus caballeros andantes y que reblandecieron el cerebro a don Quijote.

27-02-12 – 6:35 p.m.
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