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Domingo, 4 de octubre de 2026

Un debate necesario

Uribe 1
Alfonso nuevo 2
Por Alfonso J. Luna Geller

En un escenario de muerte cotidiana como es Colombia, por los disparos que vienen de la izquierda hacia la derecha, y viceversa, con supuestas justificaciones políticas o económicas, o simplemente delincuenciales, que han desparramado millones de víctimas por todo el territorio, un debate como el de ayer en el Senado de la República era una necesidad urgente de realizar si las cosas no se quedan sólo allí, en el escándalo o en el protagonismo.

La sociedad civil colombiana, es decir, las víctimas indefensas, que han adoptado un perfil fuertemente reclamante, esperan que algún día lleguen la verdad, la sanción, o el perdón, y la reparación. Este fue un buen comienzo para que la paz que tanto buscamos se argumente en otros contextos y con otros actores, con los que no están dentro de los diálogos que se adelantan en La Habana, pero que indistintamente han participado con igual o mayor atrocidad en la atormentada historia de la violencia en Colombia. Sería una gran cruzada por la paz, un proceso complementario sobre lo fundamental que exige la sociedad colombiana, que aseguraría el éxito esperado porque involucraría a todos los actores, no solamente a los que diseñan el aún incierto pacto entre las FARC y el Gobierno nacional, para poder garantizar a todos los colombianos el desarrollo agrario, la participación política, el fin del conflicto, la eliminación del narcotráfico, la reparación de víctimas, entre otros aspectos de iniciativa parlamentaria, como la solución a la falta de salud eficaz, calidad de la educación, justicia real y oportuna, garantías de acceso al proceso productivo, etc.

Evidentemente, ayer hubo hechos bochornosos, como el desafiante y envalentonado retiro del debate sobre paramilitarismo de su principal personaje, Álvaro Uribe, que se ausentó para supuestamente acudir a la Corte Suprema de Justicia a presentar pruebas en contra de quienes estuvieron detrás del debate, según él, “promovido por el grupo terrorista las Farc, sus aliados de siempre, los paramilitares, sus antiguas víctimas, publicitado por Telesur y Canal Capital, medios de comunicación serviles al terrorismo y ordenado por el presidente de la República”.

Aunque Uribe Vélez no fue capaz de estar en la exposición de pruebas, al intentar defenderse de las acusaciones que lo vinculan directamente con el paramilitarismo, aplicando la estrategia de oro del ámbito futbolero, según la cual “no hay mejor defensa que un buen ataque”, se fue lanza en ristre en contra de todo el mundo, contra los senadores Iván Cepeda, a quien acusó de “aliado del grupo terrorista de las FARC” y le dijo que era un “mentiroso consumado”; a Jimmy Chamorro le imputó haber recibido cheques de los carteles de la droga y sobre los cuales no ha habido la debida investigación; al actual vicepresidente Germán Vargas Lleras lo acusó de clientelista y de “intrigar” en la elección del magistrado de la Corte Suprema Augusto Ibáñez, del fiscal general Eduardo Montealegre, y de Edgardo Maya Villazón a la Contraloría; también lo señaló de tener vínculos con los paramilitares en Casanare, e insinuó que el fiscal Montealegre se encargó, en tiempo récord, de archivarle un proceso por esa causa. Al ministro Juan Fernando Cristo le dijo que “cómo voy a creer en usted, si acudió a mi oficina a pedirme garantías porque el alcalde de Cúcuta Ramiro Suárez Corzo lo iba a matar, y después aparece de aliado político de Ramiro Suárez”.

En consecuencia, la senadora Clara López dijo que Uribe Vélez “no ha logrado distinguir entre un debate democrático y un monólogo autoritario”, y le señaló que “salir huyendo por los pasillos del Congreso para evadir un debate es un espectáculo lamentable que sólo es comparable con una sanguijuela huyendo por una alcantarilla”. Además sostuvo que “negar los vínculos de Álvaro Uribe con el narcotráfico y el paramilitarismo es como negar los vínculos del señor Timochenko con las FARC, el terrorismo, y el secuestro, es tapar el sol con un dedo”. Y celebró, al final, que el senador Uribe tuviera la bancada parlamentaria que hoy lo acompaña, porque según ella, la del 2002, la de su gobierno, estuvo plagada de “parapolíticos vinculados con masacres, con fraude electoral, con despojos a los colombianos”, además afirmó que no espera ver llegar al senador Uribe con grilletes a un tribunal, porque no cree que eso contribuya a la paz de Colombia, y tampoco ver podrirse en la cárcel al señor “Timochenko”, pero que no acepta las “historias rosas” de ellos para ocultar su criminalidad.

El senador Rodrigo Lara, también víctima de la violencia colombiana, como el mismo Álvaro Uribe, los hermanos Galán Pachón, Iván Cepeda y otros congresistas y funcionarios de este Gobierno, dijo que fue lamentable que en la intervención de Uribe, éste hubiera utilizado la masacre del día anterior para su propia defensa, perpetrada la guerrilla de las Farc, en alianza con la banda criminal conocida como el clan ‘Usuga’, en Montelíbano, Córdoba, donde fueron asesinados siete policías, concluyendo que Uribe esquivó, serpenteó, para no responder las acusaciones hechas por Cepeda, lo cual no permitió un mínimo consenso sobre la verdad y remató diciendo que “no pido una venganza eterna, pido una justicia perenne contra él”.

El senador caucano Luis Fernando Velasco, vocero del Partido Liberal, dijo que el debate no tuvo respuesta por parte del senador Uribe, pero que seguramente, con lo que expuso Cepeda, serán la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía, la Comisión de Acusaciones o el Tribunal de Aforados, las que se encarguen de dar esas respuestas, pues calificó las acusaciones contra el expresidente como “muy delicadas”. Velasco cuestionó que Uribe, con la misma “habilidad de toda su carrera política”, se haya defendido atacando: “Lanzó una serie de acusaciones para tratar de desviar el tema del narcotráfico y el paramilitarismo”.

Por otra parte, a través de un comunicado de prensa, Canal Capital anunció que demandará penalmente al expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez por referirse al medio y a la cadena Telesur como “instrumentos serviles del terrorismo”. El canal catalogó las declaraciones de Uribe como “acusaciones sin fundamento” que buscan atentar contra la libertad de expresión y el derecho a la información. Mientras tanto, para finalizar, el senador y presidente de la Comisión Segunda del Senado, Jimmy Chamorro, anunció que también acudirá a las instancias judiciales para responder por las acusaciones “mentirosas y calumniosas” de Álvaro Uribe, y para interponer las acciones legales a que haya lugar”.

Es dramático reconocerlo, pero en el Congreso de la República hay algunos autores intelectuales y materiales de esta guerra sempiterna que padecemos los colombianos, aunque también hay decorosos parlamentarios, por lo cual el debate contribuye a que esa instancia del poder público asuma su propia responsabilidad y plantee soluciones para esta porfiada tragedia. Por eso me pareció significativo; el Congreso es el ámbito adecuado para el debate y la toma de decisiones, sin otras concesiones que la reconciliación y la satisfacción. Contrario a lo que muchos opinan argumentando que en Colombia hay temas más importantes para discutir, creo que el debate de ayer debiera ser apenas una apertura. No sé si haya algo más importante que la vida, la vida en paz, que justifique la posición de quienes no estuvieron de acuerdo con el sustancial acontecimiento parlamentario.