UN CORRESPONSAL DE GUERRA DE VERDAD

Pocos saben hoy de la existencia de Román Karmén, el corresponsal soviético que estuvo en le guerra de España con el fotógrafo húngaro Robert Capa, y el escritor norteamericano Ernest Hemingway.

Román al novelista y cuentista gringo le escribió una carta a Hemingway, cuando este estaba viviendo en Cuba. En la misiva el corresponsal de guerra soviético se refiere al desembarco de Ernest en Normandía, al grave accidente que tuvo, y a la foto con barba aparecida en la revista Life.
También en la comunicación le recuerda a Joris Ivens, el realizador holandés de 50 años, con el que estuvieron en la península durante la contienda: “La querida España y los queridos españoles, han quedado como recuerdo brillante y cálido en mi mente”, le dice.
Román en su epístola al autor de ¿Por quién doblan las campanas? le recuerda que su habitación del hotel por tanto tabaco fumado, permanecía entre una nube de humo. Y del montón de botellas de licor sobre la mesa del escritor, que debía permanecer todo el tiempo semiebrio para poder soportarse, a la guerra y a los demás. Que veía por los pasillos transitar a los combatientes de las Brigadas Internacionales con las botas sucias de barro amarillo. Recordaba que le prometió llevarlo a la URSS.
En la carta también le cuenta que estuvo en el Ártico, y en China dentro de las cuevas de Mao en las montañas de Shanxi. Que filmó íntegra la Gran Guerra Patria contra la invasión nazi-fascista hasta la caída de Berlín y el Reichstag en 1945 por las tropas del Ejército Rojo. Román le cuenta que filmó todo el juicio de Núremberg, a los criminales alemanes, titulado La corte de los pueblos. Y que luego cubrió la guerra de Vietnam.
En la nota le dice que en la URSS realizó muchas películas sobre los trabajos en los pozos petroleros de los obreros en el mar Caspio: Los conquistadores del mar, considerándola un verdadero poema fílmico.
En su mensaje al autor de París era una fiesta le dice que con gran júbilo se celebraron sus 60 aniversarios en su país, siendo la expresión del gran amor de su pueblo por su obra. Le dice que su Viejo y el mar, desde siempre se lee por gentes de todas las edades, profesiones y oficios.
Esta carta de Karmén de julio del 59, que nunca Hemingway respondió, por encontrarse sumido en depresiones, delirios de persecución y perdida frecuente de la memoria, males que lo conducirían al suicidio el 2 de julio del 61 a los tres meses de la invasión mercenaria de Playa Girón a Cuba. En ella le pregunta, si se quedará a vivir para siempre en Cuba. Y que él sabe de su amor por este pueblo, que aprendió a amar igual que al español.

“Las imágenes captadas por Roman Karmén son la parte más importante de la iconografía fílmica de la Guerra Civil española, y a la vez son ya desde un primer momento «cine de montaje», puesto que el mismo Karmén nunca pudo asistir a la realización final de los noticiarios K Sobytijam W Ispanij (Sobre los hechos en España, realizados fuera de su tiempo y espacio original.) “Fue la misma Esfir Shub la que montó el largometraje Ispanija bajo una situación política muy peculiar. Más tarde, el «cine de montaje« renacerá como género bélico en la Segunda Guerra Mundial, y Roman Karmén no realizará su película más personal (Grenada, Grenada moja) hasta los años sesenta”.
La carta del famoso, grande y olvidado maestro soviético del cine documental del siglo XX, la halló el escritor Norberto Fuentes, durante su investigación para su obra con prólogo de Gabo. Hemingway en Cuba. Román Karmén murió en el 78 en su tierra natal.




