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Domingo, 11 de octubre de 2026
jueves 20 marzo, 2014 a las 7:27 pm

Tumbando un alcalde no es como se tapan los huecos

FRancisco Fuentes Meneses 2013 web
Luis Alberto Barrera
Por: Luís Barrera
[email protected]

Por estos días el alcalde de Popayán Francisco “Pacho” Fuentes Meneses a pesar de su serena tranquilidad y temperamento muy equilibrado, que le dan las experiencias de la madurez y la vida pública, debe estar pasando sorbetes de tragos amargos cuando sus propios copartidarios pretenden, equivocadamente, achacarle parte de la estruendosa derrota del conservatismo en los pasados comicios legislativos en los que perdió las curules de Senado y Cámara y de otro lado, aireados ciudadanos comienzan agitar una eventual revocatoria de su mandato por el caos en la movilidad y el precario estado de la malla vial.

Ni lo uno, ni lo otro tienen asidero, al menos que se mire en la óptica meramente política y se juzgue un gobierno al que se le “juntaron todas” pues Popayán no logra superar la crisis social y económica de gran parte de sus habitantes, con el nivel más alto de desempleados del país, un escampadero de desplazados y una dirigencia que no está a la altura de las exigencias de la realidad de la capital caucana.

El estado de la malla vial de la Ciudad Blanca es uno de los problemas que más aqueja a todos los payaneses, popayanejos y patojos, todos, sin importar estrato o el lugar donde vivan. A diario vemos en noticias y redes sociales, que centenares de ciudadanos se quejan constantemente por los miles de huecos y baches que hay por toda Popayán.

Las autoridades han pedido paciencia ante el lento avance de las obras en la reposición de las redes de acueducto y alcantarillado y otras complementarias, que cuando terminen deben mejorar ostensiblemente la movilidad y el ordenamiento urbano de una ciudad que debe modernizarse colocándose a la vanguardia en su plataforma física y no simplemente quedarse “rumiando” del histórico pasado y los aportes de su hidalga tradición que si bien hacen parte de su legado, le toca ahora a sus gobernantes y dirigentes, estar más sintonizados con el fondo de los problemas y necesidades de sus gentes.

Es muy posible que haya faltado planeación y previsto los múltiples inconvenientes, que implica destapar el asfalto de sus estrechas calles y hacerle al mismo tiempo, un mantenimiento y rehabilitación de su malla vial.

Desafortunadamente esta situación no es la más alarmante, lo que más preocupa es que para tapar todos los huecos de Popayán se necesitarían por lo menos 300 mil millones de pesos y actualmente la administración cuenta apenas con 25 mil millones para tal propósito.

Gracias a las denuncias realizadas, al jalón de orejas de los entes de control y a la iniciativa de muchos ciudadanos que hicieron llegar a la Secretaria de Movilidad sus justificadas protestas, hoy el tema diario es la intransitabilidad de sus calles por la huecamenta y obras sin terminar, por ello resulta vital resolver las limitaciones de infraestructura, y para poder lograrlo hay que trabajar con mentalidad reposada, pensando más en las ventajas que hacia un futuro, ojalá no muy lejano, traigan pronto para calmar los exacerbados ánimos pendencieros que solo hacen es dañar la imagen de una ciudad a la que muchos le debemos respeto y admiración.

Lamentablemente un escenario como éste, que está afectando de forma directa la movilidad en muchas partes de Popayán, requiere no sólo pensar en acciones inmediatas sino en herramientas contundentes a mediano y largo plazo.

No puede la gente de Popayán seguir excusándose en que la situación está tan mal, que no se puede hacer mucho, pues existe el gran hueco social de fondo que va demorarse mucho tiempo en taparse. Lo de ahora, son incomodidades temporales que tarde o temprano deben superarse, porque Popayán necesita mejorar su movilidad urbana, para mostrar su vocación turística, y ser la Ciudad Universitaria con otros atractivos para la inversión, que generen empleos y oportunidades que tanta falta hace.

El estado de la malla vial de la capital del Cauca no sólo está afectando la movilidad de la ciudad, sino que también tiene que ser considerado un problema de salud pública, ya que las calles sin pavimentar, con huecos por doquier, afectan las vías respiratorias de las personas que están “acostumbradas” a respirar polvo todo el día y no puede tomarse simplemente como parte de los costos del progreso.

Es cierto, Popayán no aguanta un hueco más, por eso es necesario evaluar opciones distintas que les permitan a los administradores actuales ser más previsivos y eficientes en la contratación pública o vincular capital privado para el desarrollo de proyectos de interés público que estén encaminados a mejorar el inmenso atraso de la capital caucana, en cuanto a infraestructura vial se refiere y no es tumbando un alcalde como se tapan los huecos, aunque tengan razón que Popayán ya no es una ciudad con huecos sino la “ciudad de los huecos”.