Trump y la utopía revolucionaria


Trump identificó un problema real y lo aprovechó para ganar las elecciones. La desindustrialización de los EE.UU., la deslocalización de las grandes empresas manufactureras hacia China, India y otros países periféricos donde el capital explota mano de obra barata y la utilización de trabajadores inmigrantes dentro de su propio territorio, han agudizado el desempleo y el empobrecimiento de millones de trabajadores blancos y negros estadounidenses.
Los trabajadores gringos y las clases medias empobrecidas querían vengarse de la clase política pero sin entender que tienen que enfrentar al Gran Capital para poder resolver sus problemas. Trump ofrece soluciones que no son viables y él lo sabe. Vende sólo una ilusión. Pero quería ser presidente y demostrar que es más inteligente de lo que muchos piensan. Es un actor y supo interpretar el papel que diseñó con su equipo de asesores. El recurso del machismo, racismo y xenofobia, fue bien pensado y planificado.
Hay que coger por la palabra a Trump. Ayudar a organizar a los trabajadores y desempleados para exigirle que cumpla sus promesas sobre la base de que no podrá hacerlo. Ayudarles a los trabajadores a entender que la única manera de resolver los problemas estructurales del mundo es con la superación del capitalismo, no sólo en EE.UU. sino a nivel global. Si expulsa a los inmigrantes no tiene los trabajadores que los puedan reemplazar y si en verdad lo hace, agudizará los problemas en sus países de origen, lo cual sacará a relucir las causas profundas de la migración. Tampoco puede reconstruir la industria por cuanto el Gran Capital no es competitivo dentro de sus fronteras frente a los altos costos de producción. Tendría que impulsar una radical política proteccionista que ahuyentaría a los capitalistas.
Trump representa en sí mismo la encrucijada en que está el capitalismo global. Sus contradicciones intrínsecas van llegando a un punto crucial. Es la hora de revivir la utopía revolucionaria anti y post-capitalista. No existen soluciones parciales o «nacionales». Lo más seguro es que la Gran Burguesía Financiera Global detendrá a este «outsider populista» que puede desencadenar – sin querer – una verdadera avalancha de sucesos que pueden sacar a flote la enorme y oculta inestabilidad y debilidad estructural de la economía capitalista del mundo entero. O lo pueden matar, enjuiciar por algún delito, amenazar, chantajear o neutralizar. Todo puede ocurrir.
«No todo lo que brilla es oro«. El capitalismo senil y decadente no tiene más salida inmediata que la guerra. Los trabajadores tenemos la palabra. La juventud debe reaccionar. La utopía transformadora debe volver a nuestra mente y a nuestra acción. Son los grandes capitalistas los que en verdad están en graves problemas. “Cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer”.



