Calle Quinta: Tres años de promesas rotas y negocios en ruinas / Por Alfonso Luna Geller y Sebastián Pérez / Tres años. Tres años de promesas incumplidas, de negocios quebrados, de una comunidad hastiada. Un proyecto que debió ser sinónimo de progreso se ha transformado en un calvario para comerciantes y residentes.
En Santander de Quilichao, la emblemática Calle Quinta, otrora un eje vital para el comercio y la movilidad de la región, se ha convertido en el símbolo del abandono institucional y la falta de planeación.
Desde hace tres años, los habitantes y comerciantes del sector han padecido los efectos de una obra inconclusa que ha impactado gravemente su movilidad y su economía.
Negocios en quiebra y una comunidad en resistencia

Los efectos del retraso en la obra son devastadores. Según Lorena López, propietaria de uno de los negocios más importantes del sector, durante los primeros 18 meses cerraron demasiados establecimientos, lo que ha generado una crisis económica sin precedentes para la zona. La comunidad, cansada de esperar respuestas, decidió organizarse en una veeduría liderada por Henry Flórez, y algunos comerciantes han iniciado un proceso de demanda colectiva contra la Gobernación en busca de justicia por los daños causados.
Un proyecto sin rumbo claro

Rodrigo Tafurth, otro de los ciudadanos afectados, denuncia la falta de planeación como la principal causa del caos en la Calle Quinta. No solo la Gobernación ha fallado en su ejecución, sino que el Municipio también tiene su parte de responsabilidad al no coordinar adecuadamente los temas de líneas de paramento, espacios públicos, acueducto, gas, energía eléctrica y alcantarillado. Peor aún, hasta el día de hoy, un árbol sigue en medio de la vía porque no hay permiso de la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC) para talarlo, lo que evidencia el desorden administrativo y la falta de previsión.
¿Una luz al final del túnel?

El ingeniero Edwin Lasso Zapata, secretario de Infraestructura del Cauca y funcionario encargado de la obra, aseguró a Proclama del Pacífico que, tras un análisis técnico y jurídico, se firmó un otrosí por 9.000 millones de pesos adicionales para reactivar el proyecto. Además, se estableció un nuevo cronograma con el contratista, que fija diciembre de 2025 como la fecha máxima de entrega.
Pero la comunidad sigue exigiendo respuestas. «Necesitamos que el gobernador nos dé la cara», insisten los afectados. La ausencia del mandatario departamental ha sido una constante en esta crisis, lo que alimenta el sentimiento de abandono y desconfianza en las instituciones.
¿Habrá justicia para la Calle Quinta?
Más allá de las promesas y los plazos, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Quién responde por los daños económicos y sociales que ha dejado esta obra inconclusa? La comunidad ha soportado años de perjuicio mientras las autoridades dilatan las soluciones y evaden responsabilidades. Si bien la reactivación del proyecto genera una tenue esperanza, la única garantía real será que las promesas se conviertan en hechos. Hasta entonces, la Calle Quinta sigue siendo un reflejo del abandono institucional que padecen muchas regiones del país.

